Encontré esa idea en el libro: Lo que me gusta de mí de David R. Hamilton.

Encontré esa idea en el libro: Lo que me gusta de mí de David R. Hamilton.

Hace unos años una maestra me explicaba que no existía “envidia de la buena”; la envidia es envidia, y tiene un carácter destructivo.
Más para el que la siente, que para quien la provoca.
Aún así, somos humanos y es parte de nuestra naturaleza sentir envidia, ya toca a cada quien decidir que hace con esa emoción, si se queda con su esencia destructiva o la vuelve inspiración o una herramienta para vincularse. Seguir leyendo Angustia buena, angustia mala
Construye tu refugio.
Puede ser tu paraíso.
Defino lo que para mí es un refugio: un espacio, un momento, una relación que me permite reestructurarme. Seguir leyendo Construye tu refugio
Me sorprende la ironía de las emociones.
Son fugaces, espontáneas. Cuando las vivimos, creemos que durarán para siempre. Seguir leyendo Exagerar antes que controlar
Tiene mucho que le digo a mis pacientes algo que creo que es saludable:
Evita la incertidumbre.
Entiendo por incertidumbre estar entre dos posibilidades o más en nuestra cabecita.
Insisto en evitar la incertidumbre porque es la raíz de la emoción más desagradable que conozco: la angustia.
Sin embargo, hace un par de meses me encuentro con una idea que de alguna manera descalifica ese consejo que doy con el mismo objetivo: disminuir la angustia y sentir más paz o felicidad en la vida cotidiana.
Ese principio es:
Quédate con la duda. Seguir leyendo Quédate con la duda

¿Cómo dejar de abrumarme?
Se me ocurrió esta pregunta, porque pasmarme y llenarme de pensamientos que me impiden tomar acción es una experiencia más cotidiana de lo que quisiera.
Hace unos meses obtuve una estrategia que no había definido como respuesta a esa pregunta y la aclaré al subir la pared de la foto, pared que al verla me parecía intimidante.
Vuelvo a la pregunta: “¿Cómo dejar de abrumarme?”, es más, parto la pregunta en preguntitas:
¿Cómo logro ir más allá de ensayar el fracaso una y otra vez en mi cabeza?
¿Cómo dejar de complacer las expectativas que creo, y que a lo mejor ni tienen, las personas de mí?
¿Cómo ir más lejos de lo que parece una tarea larguísima o complicada?
¿Cómo soltar mis fantasmas del pasado y mis cicatrices, más emocionales que físicas?
¿Cómo moverme con la curiosidad de un niño que juega, en vez de con la parálisis de un anciano que teme caerse y hacerse pedacitos? Seguir leyendo Cómo dejar de abrumarme
Hace un tiempo una persona llegó a mi consultorio con una angustia que la desorganizaba por completo. Pasaba un momento muy complicado por concluir una relación de pareja, a lo que cabía agregar la falta de trabajo y el sentimiento de vulnerabilidad que genera sentirte sin un ingreso.
Una pregunta frecuente de este paciente durante mucho tiempo era: “¿Algún día dejaré de sentir esto?”
Una solicitud frecuente que hallo en el consultorio (y que yo mismo me demando) es:
Quiero estar bien.
El problema con esta frase es su ambigüedad, pues: ¿Qué es “estar bien”?
La respuesta más sencilla es: quiero dejar de sentir algo desagradable, llámese: dolor, tristeza, angustia, vacío… Seguir leyendo ¿Comodidad o alivio?