Amarrarnos las agujetas, hablar, leer, caminar…
La mayoría de las cosas que hacemos las aprendimos.
Andar en bicicleta, manejar, comer de cierta forma…
Esas son cuestiones concretas que podemos rastrear de acuerdo a los hábitos de nuestro entorno y a quienes nos criaron: familia, maestros de escuela, amigos.
No somos tan conscientes de que nuestras reacciones emocionales también son mecanismos aprendidos por:
1. Seguir el ejemplo de alguien más, o,
2. Un chiripazo que nos permitió resolver superficialmente algún conflicto, y que nos condicionó para tomarlo en cuenta en el futuro porque funcionó.



Me sorprende la ironía de las emociones.

