Archivos de la categoría Ansiedad

¿Cómo es tu diálogo interno?

Una forma de obtener armonía, consiste en  aprender a escucharnos.

Es natural tener un discurso interno que refleja nuestra historia, nuestros deseos y nuestros miedos.

Es natural, también, que ese flujo de ideas y sentimientos se dé de una manera espontánea, por no decir, caótica. Esto provocará que algunas experiencias detonen conflictos que generan malestar y den la impresión de rebasarnos o de que si las resolvemos seremos felices.

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La necesidad de “Aprovechar”.

Creo que uno de los tiranos más sutiles de nuestra paz es la urgencia/necesidad de “aprovechar”.

Es prima-hermana de la urgencia/necesidad de “ser productivo”.

Aún cuando la intención de ambas ideas es la realización personal y la plenitud, si se adoptan como reglamentos superficiales, son fórmulas garantizadas para la insatisfacción.

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Está bien no estar bien

La naturaleza es cíclica, se compone de opuestos.

Y nosotros, en tanto que seres orgánicos, también tenemos contrastes.

A eso me refiero con la idea de que está bien no estar “bien”, todo el tiempo.

Estar bien crónicamente sería como el calentamiento global, un extremo distorsionado que terminaría por generar estragos.

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Cómo tener una plática difícil

Una circunstancia común que he vivido y volveré a vivir es sentir que necesito hablar con alguien específico…

O evadir una conversación que se que me ayudará a aclarar, resolver o cerrar un ciclo.

La mayor parte de mi vida he sido evasivo, y a veces tengo regresiones, pero trato de cargar el menor lastre mental que pueda.

Para ello, creo, que hablar con transparencia logra un alivio tremendo.

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Malas noticias, buenas noticias.

Muchas cosas no van a salir como yo quiero, espero, ni mejor que mis expectativas…

Lo cual hace que me diga:

Las malas noticias  son:

Vas a perder dinero, te van a rechazar, vas a equivocarte…

Sin embargo, me alivia mucho reconocer las buenas noticias:

NO TE VA A DOLER COMO ANTES.

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El músculo del desapego

Sí  hay algo seguro en la vida, es el cambio.

Y parte del cambio implica pérdidas.

Vamos a perder seguridad, confianza, salud, relaciones importantes, cosas que  nos costó trabajo conseguir.

Y perder algo duele…

Pero evadir o negar una pérdida que puede suceder dolerá más.

No es mi intención con lo que escribo aquí estimular la paranoia predeterminada que fantasea con catástrofes que a lo mejor no suceden.

Sí es mi propósito generar consciencia de que el cambio y la pérdida son parte natural del proceso de vivir y que si nos entrenamos en nuestro músculo de desapego podremos movernos sin tanta angustia.

Puede que haya dolor y tristeza, pero remordimiento o miedo son más fáciles de prevenir de lo que podemos imaginar…

…Siempre y cuando tengamos ejercitado nuestro músculo de desapego.

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