Angustia buena, angustia mala

Hace unos años una maestra me explicaba que no existía “envidia de la buena”; la envidia es envidia, y tiene un carácter destructivo.

Más para el que la siente, que para quien la provoca.

Aún así, somos humanos y es parte de nuestra naturaleza sentir envidia, ya toca a cada quien decidir que hace con esa emoción, si se queda con su esencia destructiva o la vuelve inspiración o una herramienta para vincularse.

En la semana pensaba al hablar con una paciente, en que, tal como la envidia, la angustia que tratamos de evitar, no es “mala”.

La angustia puede que sea conveniente, e incluso, cultivada con consciencia, saludable para fortalecernos emocionalmente.

Pondré un ejemplo para aclarar esta distinción que hallo entre angustia saludable y angustia dañina.

Sentir angustia porque con toda la intención dejo de ver el celular durante un rato prolongado, me hará sentir incómodo en esta época digital,  sin embargo, esa tensión  que vivo, me fortalece para manejar incertidumbre en mi vida cotidiana, de tal modo que no me desequilibren asuntos que no puedo controlar.

Por otro lado, ver  a cada momento si me contestaron un mensaje o si está en línea alguien que es importante para mí, si vio o no lo que publico, o si yo stalkeo… son un ejercicio perfecto para cultivar angustia mórbida, que cada vez me generará más dependencia de estímulos externos para medio aliviar mi malestar.

La primera angustia, me fortalece para que no me afecten  tanto acontecimientos de incertidumbre que no puedo controlar, la segunda me hace más vulnerable a buscar en eventos externos a mí una tranquilidad que apenas arañaré y me hará cada vez más ansioso.

¿Tú qué angustia decides experimentar?

¿Aquella que te permite adueñarte de tus emociones y alejarte de la dependencia de estímulos ajenos a ti como el comportamiento de los demás y la tecnología?,

¿o aquella que te vuelve adict@ a querer controlar a los demás o saberlo todo de ellos o que sepan sólo lo que tú quieras de ti?

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2 thoughts on “Angustia buena, angustia mala”

  1. Doc!
    Mi angustia preferida creo que es más la primera, esa que me hace adueñarme de mi misma y responsabilizarme solo por mis acciones. Debo confesar que lo aprendí a la mala, después de ser stalker y de celando todas y cada una de las acciones de terceras personas.
    Actualmente veo que la angustia/ansiedad de aquello que me hace avanzar… ese es mi “dolorcito sabrozón”

    1. ¡Qué padre que tengas la lucidez y disposición para entrenarte en una angustia que te fortalece Soledad!

      En general, aprendemos “a la mala”, la diferencia de angustia tóxica y angustia saludable, pero esa pedagogía del dolor afianza nuestras lecciones de vida.

      ¡lindo viernes!

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