
Desde hace 1 año aprox, me empezó a caer el 20 de que es muy fácil comer de más, comprar de más, entretenerme de más, sobreentrenarme…
Por personalidad, genética y cultura, la tendencia predeterminada es la voracidad, querer más, buscar más, tener más sin detenernos a pensar en umbrales de satisfacción funcionales y concretos afines con nuestro contexto particular.
Ese pensamiento es una constante en mi cabeza, lo que nunca hubiera imaginado es que el dichoso “más”, ha llegado a nuestro elemento básico: la respiración.
