Archivos de la categoría Depresión

Aprovecha la inercia de las preguntas.

Una herramienta que subestimamos para pausar el sufrimiento es la pregunta.

Sólo que así como es un instrumento de alivio, también puede serlo de automaltrato, en consecuencia, también un elemento que si usamos sin atención termina por hacernos sentir peor.

Pienso en 3 maneras de cuestionar, de éstas, hay un par que van a elevar nuestro ánimo en momentos vulnerables:

1. Preguntas reclamo.

2. Preguntas refugio.

3. Preguntas inspiradoras.

Voy a empezar por describir la preguntas que nos lastimaran y pasaré después a describir las que pueden pausar el malestar y después las que pueden mejorar nuestra disposición.

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Una ventaja de la decepción

Ilusionarnos nos inspira, eso permite movimiento, pero en algún momento, esa inspiración se vuelve miedo a perder la ilusión original.

Sucede entonces una crisis, rechazamos el cambio.

Y entre más  lo negamos, peor nos sentimos.

Estar abiertos a una decepción consciente, por el contrario, permite integrar. Las expectativas se vuelven menos elevadas y, en consecuencia, el apego por una circunstancia concreta, no tendrá un aterrizaje tan brusco cuando la ilusión original no sea afín con nuestros deseos.

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Juicios, expectativas e ideales = infelicidad garantizada

Compararme

 

Es una de las acciones que tienen la mayor frecuencia para hacerme sentir mal.

No es fácil, y probablemente ni siquiera posible, no compararnos, con otros y con nosotros mismos en otros momentos de nuestra vida.

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Está bien no estar bien

La naturaleza es cíclica, se compone de opuestos.

Y nosotros, en tanto que seres orgánicos, también tenemos contrastes.

A eso me refiero con la idea de que está bien no estar “bien”, todo el tiempo.

Estar bien crónicamente sería como el calentamiento global, un extremo distorsionado que terminaría por generar estragos.

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Lo que necesito.

Es frecuente que piense o sienta que “necesito” algo, cuando puede que sea un “quiero”, que si le rasco más a fondo, en realidad es un capricho…

Que ni siquiera quiero, y mucho menos necesito.

Es muy poco lo que necesito para sobrevivir:

1. Respirar.

2. Agua.

3. Comida.

4. Ir al baño.

5. Sueño.

6. Ropa que me proteja del clima

 

Fuera de esos 5 esenciales, que entrarían por definición en la categoría de NECESIDAD, hay unas cuantos procesos que me conviene (no “tengo”, “no debería”) cultivar como “QUIEROS” para dirigirme hacia un sentimiento de paz y satisfacción:

1. Cuidado de mi salud.

2. Aprender a escucharme y confiar en mi intuición.

3. Definir cuáles son mis pocos valores personales clarísimos según mi experiencia, mis fortalezas y mis cicatrices.

4. Cultivar relaciones con personas significativas que me enriquecen.

5. Expresarme.

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Compasión contigo

* El siguiente texto es un fragmento de Lo Único que Importa de Neale Donald Walsch.

¿Qué tan alta está la barra?

Hablemos un poco, por favor, de las expectativas. Específicamente, las que te fijas para ti mismo.

[…] ten cuidado de no “fijar la barra” demasiado alta en términos de cómo o cuándo llegar allí. 

[…], todo lo que haces te lleva adelante en la senda de la evolución, así que no te regañes ni te atormentes por no “hacerlo bien” […].

Nada te hará sentir entrampado más rápidamente que esperar lo imposible de ti mismo.

No estás obligado a ser o hacer nada, y nada se exige de ti.

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Malas noticias, buenas noticias.

Muchas cosas no van a salir como yo quiero, espero, ni mejor que mis expectativas…

Lo cual hace que me diga:

Las malas noticias  son:

Vas a perder dinero, te van a rechazar, vas a equivocarte…

Sin embargo, me alivia mucho reconocer las buenas noticias:

NO TE VA A DOLER COMO ANTES.

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¿Quién te enseñó..?

Amarrarnos las agujetas, hablar, leer, caminar…

La mayoría de las cosas que hacemos las aprendimos.

Andar en bicicleta, manejar, comer de cierta forma…

Esas son cuestiones concretas que podemos rastrear de acuerdo a los hábitos de nuestro entorno y a quienes nos criaron: familia, maestros de escuela, amigos.

No somos tan conscientes de que nuestras reacciones emocionales también son mecanismos aprendidos por:

1. Seguir el ejemplo de alguien más, o,

2. Un chiripazo que nos permitió resolver superficialmente algún conflicto, y que nos condicionó para tomarlo en cuenta en el futuro porque funcionó.

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