Tu botón de encendido

TU BOTÓN DE ENCENDIDO.

“AYER”.

Me asombra cuando leo mis diarios o publicaciones, el montón de ocasiones que arranco con esa palabra.

Se me da irme al pasado con facilidad. Ahí reboto al presente, a mí introspección o revelaciones.

El “ayer” es mi bandera de salida, mi telonero, la bocina o disparo de arranque.

Tardé 24 años en darme cuenta.  Lo descubrí al leerme.

Tu serás más pronto,  descubrirás tus redundancias.

El otro día conocí a un dibujante que escribía en su libreta, igual que yo y me compartió, que antes de escribir,  dibuja una línea horizontal: ____________________

Ese trazo es su presentación para expresar.

¿Cuál es tu muletilla cuando hablas, cuando caminas, cuando comes?

¿Cómo inicias?

Descubrirás tu entrada,  tu: “en sus marcas, listos, ¡fuera!”

Tu:”3,2,1…”

Tu: “¡Listos o no, ahí voy!”

El bloqueo del escritor desaparecerá. Tu bloqueo frente a la vida desaparecerá.

“Ayer fui al baño.”

Y así,  básico,  humano,  escatológico… de lo más primario arrancará lo más profundo y sofisticado. Encontrarás algo valioso, sobre todo si lo dejas reposar.

Stephen King menciona que no lee un texto ya concluido hasta 3 meses después.

Rick Rubin habla de “maquetitis”: un enamoramiento por revisar un prototipo que nunca se concreta.

Escribe y deja reposar. Deja que cuaje el pan en el horno. Deja que los tulipanes se cierren en la obscuridad.  Deja que el vino fermento y te entregue una sorpresa.

Pero ocupa para eso tu botón de encendido.

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