Archivos de la categoría Dolor

Tu reglamento personal

El dolor, la angustia, la tristeza, el caos…

…son maestros notables.

Sus lecciones son profundas, nos obligan a atender, a enfocarnos, a ser presentes, a ser conscientes.

Cuando algo nos lastima de una manera que no podemos justificar, tenemos una brújula personal que nos posibilita la construcción de un reglamento hecho a nuestra medida.

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Ilusión Fascinación Decepción

Creo que reconocer este ciclo cotidiano en nuestra vida nos puede ahorrar sufrimiento:

Ilusión – fascinación – decepción

Así como hay estaciones en el año, así se da este proceso en nuestra vida, y vamos a sentir mucho dolor innecesario si intentamos aferrarnos a uno de esos momentos.

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Una ventaja de la decepción

Ilusionarnos nos inspira, eso permite movimiento, pero en algún momento, esa inspiración se vuelve miedo a perder la ilusión original.

Sucede entonces una crisis, rechazamos el cambio.

Y entre más  lo negamos, peor nos sentimos.

Estar abiertos a una decepción consciente, por el contrario, permite integrar. Las expectativas se vuelven menos elevadas y, en consecuencia, el apego por una circunstancia concreta, no tendrá un aterrizaje tan brusco cuando la ilusión original no sea afín con nuestros deseos.

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¿Qué aprendo?

Continuo con las herramientas para encontrar alivio a partir del acto de preguntar.

Ya había mencionado cómo preguntar “¿Qué gano?”, en una experiencia que de entrada nos deja vulnerables, es un recurso para mover atención, y que a partir del cambio de perspectiva que permite esta cuestión, podemos romper un sufrimiento que se vuelve exponencial, aún cuando puede que ya haya concluido un acontecimiento que nos causó dolor.

Una pregunta que va más lejos aún, es:

“¿Qué aprendo?”

 

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¿Cómo es tu diálogo interno?

Una forma de obtener armonía, consiste en  aprender a escucharnos.

Es natural tener un discurso interno que refleja nuestra historia, nuestros deseos y nuestros miedos.

Es natural, también, que ese flujo de ideas y sentimientos se dé de una manera espontánea, por no decir, caótica. Esto provocará que algunas experiencias detonen conflictos que generan malestar y den la impresión de rebasarnos o de que si las resolvemos seremos felices.

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Juicios, expectativas e ideales = infelicidad garantizada

Compararme

 

Es una de las acciones que tienen la mayor frecuencia para hacerme sentir mal.

No es fácil, y probablemente ni siquiera posible, no compararnos, con otros y con nosotros mismos en otros momentos de nuestra vida.

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Está bien no estar bien

La naturaleza es cíclica, se compone de opuestos.

Y nosotros, en tanto que seres orgánicos, también tenemos contrastes.

A eso me refiero con la idea de que está bien no estar “bien”, todo el tiempo.

Estar bien crónicamente sería como el calentamiento global, un extremo distorsionado que terminaría por generar estragos.

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