Exagerar antes que controlar

Exagerar-controlar-psicologos-df-cdmx-narvarteMe sorprende la ironía de las emociones.

Son fugaces, espontáneas. Cuando las vivimos, creemos que durarán para siempre.

Pertenecen a un mundo muy distinto al de la lógica,  sin embargo, tratamos de ajustarlas a criterios cuadrados y a argumentos.

No es  posible dialogar con las emociones, ni con alguien que está abrumado por una emoción.

No entendemos, sólo sentimos en esos momentos.

Entre más luchemos por reprimir una emoción, más fuerza le damos.

Contraintuitivo resulta que cuanto más nos enfocamos en vivir una emoción, ésta se vuelve escurridiza.

Es popular la idea de que:

“Si te preguntas si eres feliz, es que no lo eres.”

Si tratas de ser feliz, te frustrarás; si tratas de dormir, tendrás insomnio…

Esa misma estrategia podemos aplicar para emociones que no nos complacen.

Vive, siente, exagera la emoción que te rebasa, como la angustia la tristeza o el dolor.

Más que en el acontecimiento, la persona, la experiencia, sumérgete en el malestar que sientes en tu cuerpo.

Un síntoma típico es dejar de respirar, otro es sentir el pecho apachurrado.

Esas sensaciones tan desagradables de entrada, son un acceso a la paz que tanto buscamos en momentos que nos rebasa algo.

Atrévete a vivir tu emoción incómoda. Cuídate de no emitir un juicio superficial, por ejemplo, describirlo de inmediato como algo “bueno” o “malo”.

En lugar de juzgar, siente. Permite que tu cerebro viva más que controle.

Esa es la fórmula para “controlar” la angustia, la tristeza, el dolor.

Siente con consciencia.

 

 

 

 

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