Voy a ser cursi:
“Háblate bonito.”


Despierto 4am sin planearlo. Lunes.
Pido un coche a la casa de mi papá y mi tío donde pasé la noche, para que me lleve a mis rumbos.
Llegó a un Starbucks y me quedo con la vista perdida. 6am, vacío, silencioso.
No me gusta el tráfico, es rarísimo que lo experimente. Parece que mi cuerpo lo entiende y por eso se levanta tan temprano, no duda en madrugar si eso le permite escaparse de la saturación de quedarse en una jaulita con ruedas rodeado de otras jaulitas.
Cometo sin darme cuenta uno de los máximos sacrilegios, de esos que ofenden las convenciones, me cacho: PERDIENDO EL TIEMPO.

Hace unos días empecé con unas molestias en el hombro, en parte creo que por andar algo flojo con la actividad física…
Sin saber bien cómo retomar el ejercicio, decidí que volvería a nadar.
Sólo para rehabilitar. Sólo para sanar.
No era por bajar grasa o peso, ni ser más rápido o fuerte, era por aliviar una inflamación leve que no desaparecía.
Todo lo que haría iba orientado a esa pregunta:
“¿Me sirve para sanar?”
Hace unos días una paciente me compartió como, sin intención, se descubrió pasándola bien, aún sin estar al cien en sus emociones.

Estuvo jugando en la playa en Cancún, un viernes…
Hasta ahí, creo que no es tan difícil, pensar en pasarla “bien”.

Como la repetición es una manera de aprender, escribo esto que es muy parecido a una entrada del 2019 intitulada :
“Construye tu refugio.”
En esta línea, ahora me diría:
“Construye tus templos”.

Ansiedad, dolor, confusión, tristeza, impotencia, son sensores que me indican hacer ajustes.
En general, tienen avisos previos más sutiles.
Si hay una emoción que me abruma, trato de rastrear sus antecedentes para hallar la causa y solucionarla, integrarla o soltarla.
Tu mejor consejero es tu cuerpo.
Insomnio, taquicardia, lágrimas, malestares estomacales, temblores, comezón, contracturas…
Son elementos que ilustran algo pendiente, y sí se acentúan, por lo general tratan de protegernos o ubicarnos.

Creo que hay cierta lucidez cuando me hago responsable de mis emociones desagradables y dejo de culpar a algo o a alguien de un malestar…
…pero también es frecuente que surja impotencia cuando trato de trascender esa emociones y entre más “maduro”, “evolucionado”, “mejor persona”, “menos intenso”, trato de ser…
…tiendo a amplificar esas emociones incómodas.

Después de algunas semanas de notar cómo me limitaba cada vez más una tensión en mi cadera, fui con un fisioterapeuta que me recomendó un amigo.

Me gustó mucho una experiencia que me compartió un paciente acerca de cómo un evento que decepcionaba una expectativa se ocupo como una pequeña vacación.
