
TU BOTÓN DE ENCENDIDO.

“AYER”.
Me asombra cuando leo mis diarios o publicaciones, el montón de ocasiones que arranco con esa palabra.
Se me da irme al pasado con facilidad. Ahí reboto al presente, a mí introspección o revelaciones.
El “ayer” es mi bandera de salida, mi telonero, la bocina o disparo de arranque.
En La Desaparición del Universo, Gary Renard, el autor menciona una estrategia que le permitió escribir ese libro, y que desde que la leí no la pude olvidar.
A él le preocupaba que no había escrito o publicado nada nunca antes, y la posibilidad de crítica o rechazo que implicaba lo que iba a compartir…
Sus coautores le quitan carga al decirle que no tiene que convencer a nadie, ni argumentar, ni ser congruente, ni nada…
Que sólo escriba y que cuente.
Que escriba como si platicara un cuento, una historia y ya.

“Invitarte, en lugar de prohibirte”, me digo.
“Invítate, en lugar de prohíbete”. Me repito.
Si me sugiero con una invitación, siembro una posibilidad amable que puede germinar con una inercia que me sorprenda.
Si me prohibo, me termino por obsesionar con eso que trato de evitar.
Hace unas semanas vi una película que me fascinó.
La Vida de Chuck.
Esta película me invito a bailar.
Mis videos me invitan.
En las fotos me achico, me cohibo, pero en los videos, me brota una vanidad lúdica y curiosa.
Mi maestra de baile me mandó un video bailando. El video, igual que la película, me invitó a bailar.

Leí una idea liberadora.
En un taller de creatividad, la maestra les pide sus alumnos que escriban tal como les venga a la cabeza la conclusión de la siguiente oración:
“Si no tuviera que hacerlo perfecto, yo:…”


Ingenuo. Soy muy literal y lento, la mayor parte del tiempo.
Si no me juzgo, esas características eclipsan a mi parte escéptica, “realista”, lógica y cínica… y con algunos libros ese estado provoca magia.
El otoño pasado me atraparon 3 libros Finding Ultra de Rich Roll, No me puedes Lastimar y Nunca Terminar, los 2 últimos de David Goggins.
Compartían 2 temas en común al menos:

“Háblame bonita.”
Así susurro.
Cierro los ojos.
Pongo mis manos en ella.
Respiro.
Bajo la cabeza.

sé el cliente que quieras tener.
sé el jefe que quieras tener.
sé la pareja que quieras tener.
sé imperfecto en ese proceso, esto es una referencia, no un yugo.
Me gustó mucho una experiencia que me compartió un paciente acerca de cómo un evento que decepcionaba una expectativa se ocupo como una pequeña vacación.
