Se me hace curioso encontrar en diferentes libros una imagen acerca de nuestra relación con el agua como metáfora de temas tan diversos como la salud, el dinero y las percepción de progreso en cualquier área.
Imagen extraída de “Rock Climbing Technique” de John Kettle, edición Kindle.
Los dedos no tienen músculos, se componen de tendones, y éstos tardan más en recuperarse que aquellos.
Confirme este dato cuando empezó a dolerme el índice izquierdo.
Tuve que dejar de escalar por 2 semanas y media y empezar de a poquito.
Primera reacción: miedo a perder lo ganado entrenando, segunda: ver de qué manera podía seguir haciendo ejercicio, tercera: resignarme a dejar de entrenar cuando por terco vi que el dolor se incrementaba y se extendía al hombro por distribuir mi peso de una manera no muy adecuada…
Este proceso me llevo a tener presente que hay 2 formas de escalar, y escribo esta entrada porque creo que eso puede aplicarse a la vida en sus diferentes sectores para evolucionar por ellos:
Continuo con las herramientas para encontrar alivio a partir del acto de preguntar.
Ya había mencionado cómo preguntar “¿Qué gano?”, en una experiencia que de entrada nos deja vulnerables, es un recurso para mover atención, y que a partir del cambio de perspectiva que permite esta cuestión, podemos romper un sufrimiento que se vuelve exponencial, aún cuando puede que ya haya concluido un acontecimiento que nos causó dolor.
Ese es el criterio de la tendencia al minimalismo.
“La Vida Minimal” de Pedro Campos.
Ya había escuchado un poco de este movimiento, pero algo que me hizo comprar el libro de la foto fue que va más allá de disolver la acumulación innecesaria de cosas…
También plantea la eliminación de pensamientos y emociones que ni nos hacen felices, ni necesitamos.
Desde chico me enamoré de los libros. En la carrera le agarré el gusto a escribir, a mano, y mi letra que a veces sólo Dios entiende me regaló un refugio de palabras que le dio forma a mis pensamientos y emociones.
Creo que vamos a terapia para encontrar un espacio libre de juicios que nos permita escucharnos, descargarnos y estructurarnos, eso pasa cuando hablamos, nos sentimos escuchados, reflejados y, a veces, hasta comprendidos.
Parte de un proceso personal algo parecido lo encuentro y lo recomiendo en las letras puestas en papel.
Si respondo a la pregunta del título, escribo para: