Me gustó mucho una experiencia que me compartió un paciente acerca de cómo un evento que decepcionaba una expectativa se ocupo como una pequeña vacación.

Me gustó mucho una experiencia que me compartió un paciente acerca de cómo un evento que decepcionaba una expectativa se ocupo como una pequeña vacación.


Una paciente me contaba de su sobrina…
Tiene 12 años y su mamá le encontró un hueco en el cuero cabelludo…
Al parecer se estaba rascando por ansiedad.
Seguir leyendo Mis miedos infantiles que que creo preocupaciones adultas

Creo que con cierto nivel de consciencia llega una frustración muy particular:
Estar tropezando con la misma piedra y que haga lo que haga concluyó con una emoción incómoda.
El otro día abrumado, empecé a decirme que debería ser más congruente…
Era una de varias exigencias nebulosas que se filtraban con mi preocupación.
De pronto caí en la cuenta que ya llevaba varias…
“Deberías de ser más maduro”, “deberías de ser menos infantil”, “deberías de ser menos dramático”…


Una idea recurrente con la que me encuentro es:
Busca una manera ligera de hacer.
Si ya decidí no soltar algo, hacer o estar desde una posición de reposo me parece una intención que puede funcionarme a largo plazo y cuando no tenga tantos recursos como me gustaría.

Sostener no es cargar.
Fue una idea que nos dio una maestra en clase de baile.

“Ridículo… ¿Cómo se entretienen con algo tan simple?”
Fue la idea que me surgió cuando de reojo veía a una familia jugando en una mesa vecina con monitos como los de la imagen de arriba…
Hago pausa, me detengo en un lugar cómodo, respiró y me digo en voz alta:
“ESCUCHA TU RUIDO MENTAL”.
Irónico. Hubo silencio.


Creo que lo que más miedo me da, no es:
perder a alguien que quiero, perder dinero, enfermar, fracasar, el rechazo, el abandono, la crítica, retroceder, la mediocridad…
Lo que más miedo me da se puede sintonizar con cualquiera de esos temas, eso sí, pero en esencia, lo que de verdad me “pone mal” o “bien” es mi expectativa, mi interpretación y mi juicio.

Escalando, en el baile, en la bici, alguna vez corriendo… parte de disminuir el esfuerzo y fluir implica confiar en la gravedad.
Si uno sigue esta inercia natural, puede reducir fricciones y encontrar más placer en esas actividades.
No sólo es mejorar desempeño, sino reconciliarse con el “fracaso”. Es decir, hacer cualquier experiencia arriba mencionada implica que de un momento a otro habra una caída, es parte de la estadística de la ejecución.
Aceptar la caída como parte de un movimiento, no es pesimismo, es consciencia.