El efecto observador

La energía va a dónde ponemos la atención.

El observador determina el acontecimiento.

Son un par de enunciados que definen lo que es el “efecto observador”.

Un ejemplo que lo revela es el de una mujer embarazada que empieza a ver a muchas embarazadas durante su proceso personal. Otro, puede ser el de alguien que quiere comprar un coche y registra, de repente, con frecuencia el modelo de auto en medio del tráfico.

Tenemos un umbral limitado de atención, no podemos percibir toda la realidad, sólo una porción muy restringida.

Esta limitación puede ser emocionante. Nos permite darnos cuenta de lo que es importante para nosotros o de asuntos que nos conviene atender y tramitar.

Buscas, sientes y miras lo que una parte de ti siente que necesitas encontrar. Muchas veces ese sector que busca es inconsciente y visceral.

Aquí se entiende el aforismo de “Lo que te checa te choca.” No sólo en lo desagradable, sino en lo que admiras, envidias, deseas.

El efecto observador se puede dividir en 2 partes:

Primero, la metafísica, que puede apreciarse en una afinidad de energía o frecuencia: lo semejante atrae lo semejante.

Nuestra emoción va a influir en lo que interpretamos de lo que nos rodea. Si estamos tristes o ansiosos, sin quererlo a nivel consciente, encontraremos evidencias para retroalimentar eso que sentimos.

Este es el motivo por el cual, entre más luchemos por dejar de sentir algo, esa emoción de urgencia o de querer resolver algo encontrará, por un buen rato,  elementos externos y pensamientos que la amplifiquen.

La segunda parte del efecto observador implica nuestro instinto de supervivencia. Esto significa que algo predecible nos permite convivir con una realidad caótica, buscar algo que se pueda pronosticar nos permite conservar nuestra  cordura. De ahí que sea tan fuertes nuestros impulsos de:

-Querer tener razón.

-Mantenernos en nuestra “zona de confort” que, aunque no sea cómoda en esencia, sí es familiar y conocida.

-Buscar “estar bien”, cuando lo que estamos tanteando es certeza.

Si algo te hace ruido, grato o doloroso, esa experiencia es valiosa, porque ese “algo” resuena en tu interior.

Es la oportunidad de registrar tu jerarquía de valores o de curar algo.

¿Qué es lo que esperas? ¿Qué es lo que temes? ¿Qué es lo “realista” para ti? ¿Qué es lo que te pone a la defensiva?

Tu portafolio de argumentos, evidencias, recuerdos, traumas y esperanzas es tu efecto observador. Si no haces consciente ese proceso seguirás encontrando lo mismo, no importa si lo calificas de bueno o malo.

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2 comentarios en “El efecto observador”

  1. Esta lectura me vino muy bien… en mi actual universo confuso donde no sé qué camino debería tomar, busco lo normal, lo cotidiano, lo “seguro” para dirigirme pero sigo encontrando confusión, supongo que la he estado buscando después de todo.
    Gracias, Doc!

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