¿Por qué escribo?

2019 en cuadernos.

Más de 20 años llenando libretas…

Desde chico me enamoré de los libros. En la carrera le agarré el gusto a escribir, a mano, y mi letra que a veces sólo Dios entiende me regaló un refugio de palabras que le dio forma a mis pensamientos y emociones.

Creo que vamos a terapia para encontrar un espacio libre de juicios que nos permita escucharnos, descargarnos y estructurarnos, eso pasa cuando hablamos, nos sentimos escuchados, reflejados y, a veces, hasta comprendidos.

Parte de un proceso personal algo parecido lo encuentro y lo recomiendo en las letras puestas en papel.

Si respondo a la pregunta del título, escribo para:

  1. Recordar.
  2. Conocerme.
  3. Predecirme.
  4. Desahogarme.
  5. Aclararme.
  6. Agradecer.

Describo cada beneficio de escribir:

1. Recordar.

Tengo fijación por algunas fechas significativas, y me di cuenta sin quererlo, que tener  una constelación de momentos registrados importantes, me brinda un esqueleto para armar a su alrededor el tejido de muchos otros eventos.

Tengo miedo de olvidar, y escribir me ayuda a entrenar concentración y memoria.

Hay cosas que olvido al acumular nuevas experiencias, pero brotan de nuevo al verlas en libretas.

Creo que parte de las relaciones que tenemos son importantes para nosotros, porque nos permiten tener testigos de nuestra historia; en parte existimos en la mirada de otro… y mirar a mi yo pasado me permite ser mi espectador y distanciarme un poco de mis acciones pasadas que es probable que repita.

2. Conocerme.

La cantidad de cosas que pasan por nuestro interior puede ser abrumadora, pensamos una cosa que cambia por otra de inmediato, estamos felices y sin darnos cuenta se filtra un pensamiento que nos tumba.

Hay un caos en nuestro interior que tiene una armonía clandestina.

Esa estructura puede revelarse cuando hablamos, actuamos o escribimos.

La ventaja de la escritura es que nos permite un lienzo libre de juicios y de  consecuencias materiales.

3. Predecirme.

Con el paso del tiempo encuentro patroncitos inconscientes que se repiten con más frecuencia de la que imaginaba, esto me ayuda a asumirlos y aprovecharlos o a generar estrategias para anticiparlos y empezar a modificarlos.

Hay reacciones que se repiten y mis sesgos me impiden verlas en tiempo real, pero cuando hay un registro por escrito y empiezas a ver similitudes, sabes que reaccionarás de maneras bien específicas, sobre todo cuando vengan emociones intensas. Ahí es posible anticiparse a veces, y cambiar la ruta de impulsos que normalmente saldrían de forma automática.

4. Desahogarme.

Cuando alguna experiencia o sentimiento me rebasa, encuentro una válvula de escape que me organiza tremendamente en el papel.

Cuando hay algo que necesito decirle a alguien y me preocupa su reacción, su juicio, su rechazo o no sé cómo expresarme, escribir me alivia y, en ocasiones, hasta me ha dado un guión para tocar temas delicados que mi capacidad de improvisación sólo postergaría.

5. Aclararme.

Poner mi mundo interno en papel me ayuda a orientarme.

Escribir es concretar, darle forma a lo caótico. Este punto va de la mano con el previo; en la medida que suelto emociones que me ofuscan voy a tener una perspectiva menos  turbia de alguna experiencia que vivo.

6. Agradecer.

La gratitud no es un estado predeterminado o natural del ser humano. Es normal ver el vaso medio vacío, si nuestra naturaleza no fuera paranoica no hubiéramos sobrevivido ni evolucionado.

Sin embargo, estresa mantenerse a la defensiva a cada instante, sintiendo que no tenemos el suficiente tiempo, dinero, confianza o lo que sea, por eso agradecer es importante: nos ubica en una realidad más feliz y funcional.

Desde finales de 2017, dedico todas las noches a poner 3 veces al menos en mi libreta el siguiente enunciado:

“Muy agradecido por…”

Y registro entonces algo que me gustó. Tres cosas por lo menos.

Este ejercicio es particularmente útil en los días  “malos”, pues me entrena en sentir gratitud pase, lo que pase y en ser atento a ver un panorama más  neutro en los momentos que me siento vulnerable. Es una manera practica de levantarme sin esfuerzo y sin pelearme con una emoción desagradable. Todos los días agradezco por escrito y me vuelvo consciente de que tengo y llegan muchas bendiciones.

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2 comentarios en “¿Por qué escribo?”

  1. Leer lo que escribo cuando tengo alguna emoción muy fuerte (buena o mala) me ayuda a darle claridad a otros momentos donde también me siento sobrepasada. De pronto hasta se convierte en un círculo virtuoso.
    Tú me lo recomendaste y, aunque anteriormente lo llegué a hacer por otros motivos, esta vez, retomarlo según tu consejo, me ha sido de mucha utilidad ya sea inmediata o posterior.
    Supongo que es como apreciarte desde otras dimensiones, verte fuera de ti cuando te vuelves a leer.
    Escribirme y leerme me ha servido en innumerables ocasiones.
    Gracias por compartirlo, Doc…

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