Indecisión, inconformidad y culpa: esas son mis 3 tendencias.

A partir de escribir y revisar, agregando lo que escucho con pacientes, me resultó liberador darme cuenta de esas 3 intentos de huida, que terminan por volverse 3 reciclajes.
Indecisión, inconformidad y culpa: esas son mis 3 tendencias.

A partir de escribir y revisar, agregando lo que escucho con pacientes, me resultó liberador darme cuenta de esas 3 intentos de huida, que terminan por volverse 3 reciclajes.

Lo que denomino sabotajes o crisis muchas veces son búsquedas intuitivas de mi inconsciente para buscar certeza en primer lugar y energía en segundo.

Una vez un amigo me compartió que se perdió en el bosque. Le resultó, primero frustrante darse cuenta que andaba en círculos, y después, angustiante sentirse cada vez más desamparado conforme se perdía más.

Creo que lo que más miedo me da, no es:
perder a alguien que quiero, perder dinero, enfermar, fracasar, el rechazo, el abandono, la crítica, retroceder, la mediocridad…
Lo que más miedo me da se puede sintonizar con cualquiera de esos temas, eso sí, pero en esencia, lo que de verdad me “pone mal” o “bien” es mi expectativa, mi interpretación y mi juicio.

Escalando, en el baile, en la bici, alguna vez corriendo… parte de disminuir el esfuerzo y fluir implica confiar en la gravedad.
Si uno sigue esta inercia natural, puede reducir fricciones y encontrar más placer en esas actividades.
No sólo es mejorar desempeño, sino reconciliarse con el “fracaso”. Es decir, hacer cualquier experiencia arriba mencionada implica que de un momento a otro habra una caída, es parte de la estadística de la ejecución.
Aceptar la caída como parte de un movimiento, no es pesimismo, es consciencia.
¿CUÁNTAS COSAS HE HECHO, COMPRADO, COMIDO POR ANSIEDAD?
O mejor dicho:
¿Cuánto hago por tratar de no sentir ansiedad?
Adaptación y traducción del capítulo: “Palabras de Poder“, de:
Ilgner, Arno The rock warrior’s way: mental training for climbers (El Camino del Guerrero de la Roca: entrenamiento mental para escaladores).


Esa frase me la compartió mi hermana.
Me dijo que su esposo y ella la toman como referencia para enseñar a mi sobrino.
No la conocía, pero me pareció esencial y práctica.

Una imagen que me ayuda a gestionar mis emociones para encontrar claridad cuando algo no se siente cómo quisiera, supone en considerar una relación con ellas como con el cuerpo físico.
El cuerpo físico necesita alimentarse.
Lo mismo sucede con nuestro cuerpo emocional.
Es una pregunta que se me ocurrió durante un curso.
Me sorprendió, después de escribirla en una pared de mi casa y leerla con frecuencia, darme cuenta que me generaba una vida ligera con más tiempo, energía y dinero.
