Discurso deliberado

Adaptación y traducción del capítulo: “Palabras de Poder“, de:

Ilgner, Arno The rock warrior’s way: mental training for climbers (El Camino del Guerrero de la Roca: entrenamiento mental para escaladores).

Palabras de poder

Algunas palabras no funcionan para concretar nuestras intenciones.

Tendemos a usar palabras habitualmente, sin dimensionar su significado.

A nivel interno, sin embargo, entendemos su esencia y respondemos inconscientemente a ellas. Varias tienen una naturaleza pasiva; otras están “cargadas” de una u otra forma; muchas que usamos como expresiones retóricas tienen un significados oculto.

Las acciones siguen a las palabras  que usamos.

Para actuar de forma deliberada, nos conviene hablar de manera deliberada.

Hacer esto nos permite retener y usar nuestra energía de forma impecable.

Palabras a revisar incluyen el uso de las ideas de “éxito” y “fracaso“, estas palabras etiquetan tu desempeño y devaluan el proceso de aprendizaje.

Cuando haces algo produces esfuerzo. Ese esfuerzo tiene una consecuencia. En lugar de que ese resultado se defina como éxito o fracaso, enfócate en tus acciones, en qué aprendes y en qué cambiarías la siguiente ocasión.

Bueno” y “malo” son palabras cargadas. Representan juicios hipersimplificados basados en valores inconscientes. Un ejemplo común es al referirnos a un clima “bueno” o “malo”. La lluvia puede ser “mala” si andas en la calle sin paraguas, pero “buena” para un granjero. ¿Es buena o mala la lluvia? Ni buena, ni mala. La lluvia simplemente es lluvia.

Cuando describas el clima o cualquier experiencia, apégate a lo hechos y describe la lluvia. Si eres tú quien vive una caída en lugar del agua del cielo, no lo llames una “mala” situación. Simplemente describe tu situación de forma neutral.

Otra palabra que drena energía  es “preocupación“.

“Preocuparte” es una forma pasiva de miedo. Más que pre-ocuparte, ser presente implica: “ocuparte”. Ocúpate o desapégate de forma activa. Sé activo, mejor aún: sé curioso.

Es común el uso de la expresión: “cuídate“. Esta idea nos enfoca en estar a la defensiva en lugar de receptivos. Ser “cuidadoso” es pasivo. Si hay peligro en una situación, necesitas implicarte de forma activa para mejorar tu capacidad de respuesta. No seas cuidadoso, sé observador, presta atención.

Una expresión más que nos debilita es “tengo que“, cuando nos referimos a una tarea que nos desagrada.

“Tengo que trabajar tiempo completo”, por ejemplo, da a entender que no tienes opción. En realidad tu escogiste trabajar. Trabajar genera ingresos para cosas que tú decidiste que son importantes, como la comida o la colegiatura de tus hijos. Podrías elegir dejar tu trabajo y asumir las consecuencias.

El punto es que tú decides. Tú estás al mando. Sin embargo, el uso de “tengo que” genera una ilusión en la que nada es tu responsabilidad. Tú pretendes ser una víctima pasiva de las circunstancias que convenientemente te excusan de responsabilidad.

Puedes rechazar una invitación a salir diciendo: “Tengo que estudiar”. En realidad: tú eliges estudiar, pero no quieres decirlo de esa manera para no herir los sentimientos de quien te invita.

Tratar” es otra palabra mañosa. Tratar es un elemento vago que posibilita una excusa. Implica que que quizá no hagas algo, y si al final no lo haces, no es tu responsabilidad.

“Tratar” significa que inconscientemente  te enfocas en factores desconocidos que quizá obstruyan tu objetivo. Cuando hablas de esta manera tan vaga colocas un límite verbal a tu poder. Le das ese poder a un misterioso “algo” ajeno a ti. Con esta palabra te impedirás ver múltiples  formas de mejorar tu esfuerzo. El reto es notar las sutilezas de la vida y actuar de manera instantánea con decisión, no sólo tratando.

No te limites por tus parámetros convencionales. En vez de decir que tratarás, hazlo o suéltalo.

Da tu mejor esfuerzo sin autolimitarte con palabras. No eres perfecto y puede que no consigas lo que quieres. No obstante un cambio que te favorecerá viene de reconocer que no te ayuda enfatizar la posibilidad debilitante de la palabra “tratar”.

Involúcrate con tus procesos, más que clavarte con los objetivos. Cuando digo que “trataré”, me enfoco en una ganancia en lugar de atender el proceso de aprender.

No “trates”, enfócate en tu esfuerzo, y el esfuerzo es algo aplicado, no algo tratado.

Bibliografía:

Ilgner, Arno The rock warrior’s way: mental training for climbers (El Camino del Guerrero de la Roca: entrenamiento mental para escaladores), Ed. Desiderata Institute, La Vergne, TN, USA, 2003, pp. 59-60, versión Kindle.

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2 comentarios en “Discurso deliberado”

  1. El poder intrínseco de las palabras, esas que nos hacen sentir o actuar de tal o cual manera, hasta dónde puede llegar una simple palabra dicha en el momento indicado…

    Gracias por la lectura, DOC!

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