Lo que más temo

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Creo que lo que más miedo me da, no es:

perder a alguien que quiero, perder dinero, enfermar, fracasar, el rechazo, el abandono, la crítica, retroceder, la mediocridad…

Lo que más miedo me da se puede sintonizar con cualquiera de esos temas, eso sí, pero en esencia, lo que de verdad me “pone mal” o “bien” es mi expectativa, mi interpretación y mi juicio.

Lo que espero y se concreta o no, me genera angustia antes de que eso suceda.

Esa esperanza o temor viene influida por mi manera de percibir el mundo, mis relaciones, mi identidad.

Y lo más pesado tiende a ser la etiqueta con la que me catalogo a mí o a una experiencia.

Unas preguntas que ayudan a disminuir mi miedo y mi decepción son:

“¿Qué tanto yo mismo me limito por inseguridad, por miedo a mi autocrítica?”

“¿Qué tanto ese miedo no es por las consecuencias concretas de mis decisiones, sino del estrés que me ocasiona mi propia comparación y posterior devaluación?”

“¿Cómo aprendo a escuchar esa voz que me juzga, más que a discutir infructuosamente con ella?”

La respuesta que se me ha ocurrido al dejar esas preguntas abiertas es la siguiente:

“Sólo empieza por OBSERVAR, no luches, no actúes, PAUSA, sólo vuélvete consciente de la inercia…

Procura no reprimirla, controlarla o cambiarla…

La lucha es parte de esa inercia,  su esencia es el conflicto.

Sin pelearte con ella, dejará de alimentarse.

Insisto: la esencia de tu drama es el conflicto.

La claridad y la ligereza para empezar un cambio y salir de la espiral de la repetición de patrones vendrá de aceptar ese conflicto. LUCHAR ES ALIMENTARLO.”

 

Eso me respondo cuando pienso en lo que más temo: mi decepción, mi miedo a la pérdida, mi frustración de expectativas.

Si me clavo en el juego de la comparación y la competencia, también conocido como el “juego de ser mejor o peor que algo o alguien más”, pase lo que pase el campeón será mi sentimiento de insuficiencia.

La búsqueda insatisfecha de la perfección: luchar por estar bien o por dejar de sentir estrés, me generará más tensión.

Salirme de esa lucha me brindará paz.

Es irónico que para “ganar” esa lucha por estar “bien”, la vía más pronta y práctica  supone “rendirse” y “perder” por default, es decir, dejar de participar en ese juego y en lugar de ser competidor, ir a sentarme a las gradas y volverme espectador de mi drama, más que ejecutante.

Eso es lo que aprendo de rendirme a lo que más temo: que si en mis momentos más obscuros dejo de luchar y empiezo a escuchar y a observar cachando mis adjetivos y jucios, disminuirá mi malestar.

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6 comentarios en “Lo que más temo”

  1. Lo que más temo ahora, Doc, es que mis demonios se van a convertir en mis mejores amigos, mis aliados y mis motivaciones para ser o hacer más y eso los irá alimentando para hacerse más fuertes y que aprendan a dominarme de otra manera.

    Qué fuerte, no?

    1. Da miedo pensar en que nuestro sector crítico se empodere aún más…

      …pero ya cobró forma en monstruos, demonios, fantasías, autoexigencias…

      Al irles dando consciencia en nuestro interior es menos probable que de aliados pasen de nuevo a tiranos.

      Cuando los empezamos a escuchar, a echarles un huesito y sacarlos a dar la vuelta, su ferocidad por maltratarnos disminuirá.

      Gracias por comentar Soledad!

  2. Muchísimas de estas lecturas parecen hablar de mi. Me identifico constantemente con ellas. Casi siento que me las escribes jajajajaja.

    Ayer fue mi día más crítico de los últimos tiempos y curiosamente hoy es un día donde al fin pude descansar. Y el descansar me dio muchísima claridad, no he resuelto el “¿y ahora qué voy a hacer?”. Deje de esperar obtener respuesta a esa pregunta. Simplemente tuve la claridad de entender mejor lo que pasó, por qué pasó y poder darle cada día una nueva y más sabia interpretación. Y no la misma de siempre, esa maltratadora de “es otro fracaso”. Curiosamente hoy pude verlo como “un gran regalo de la vida” ?

    Lo anterior me brindó mucha calma, disfruté un momento conmigo misma pero sobre todo, pude descansar.

    Gracias por las herramientas que me has brindado, a veces siento que giro en círculos pero, otras veces como hoy recuerdo que es una espiral ascendente hacia un bienestar verdadero 😀

    1. Raquel aprecio mucho tu confianza!

      Lamento los momentos obscuros que a veces atraviesas, aprecio la cconfianzade que los compartas y celebro que cada vez desarrolles mas habilidad para darle una vuelta al prisma con que los recibes.

      Espero que sean más frecuentes las pausas en momentos caóticos que te permitan reposicionarte para cachar regalos.

      Desde esos lugares serán más claras rus decisiones, el miedo disminuirá, la motivación aparecerá y la culpa dejará de ser crónica.

      ¡Un abrazo!

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