

Preguntarme en un lapso definido de una experiencia cuál fue mi peor momento, me ayuda a aprender y a rastrear que decisiones influyeron para ese malestar.

Una de las contradicciones que más escucho en el consultorio, o vivo, viene de la siguiente frase en momentos dolorosos:
“quiero estar 《bien》”.
La ironía sucede que después de estar “bien”, mucho rato, una parte de nosotros busca drama, se endeuda, se enferma, se satura de compromisos en un momento de manía, o amenaza en un arranque de coraje, sin dimensionar que esas ejecuciones ocasionarán de todo, excepto esa armonía que añoramos en momentos de incertidumbre…

Volverme pragmático es una forma de encontrar alivio cuando una emoción desagradable me abruma.
Si le encuentro un sentido a mi agobio, lo percibo de una manera diferente y empieza a diminuir la incomodidad.
Uno libro – película, de los que más me calan tienen por nombre un oxímoron:
El Guerrero Pacífico.
Es un título muy gráfico que alinea oposición y diluye la tendencia al blanco y negro que nos regula en automático.


Hay momento para sembrar y otro para cosechar. Hay ocasión para moverse y otra para restaurar, de tal modo que el desarrollo sea fluido y sustentable, incluso exponencial.
Pero creo que uno de mis mayores sesgos es no saber parar cuando llevo rato haciendo algo y veo que los resultados no son simetricos con la cantidad de energía invertida.

Si veo a alguien bostezando, me darán ganas de bostezar.
Cuando hay una conexión profunda con alguien es usual mimetizar movimientos sin darnos cuenta: sentarnos en la misma posición, rascarnos al mismo tiempo, reír…
Somos maquinitas de empatía e intercambio, y hacer consciencia de estas condiciones puede sacarnos de baches emocionales.

Hay una frase que se le atribuye a Mark Twain:
“He tenido muchas preocupaciones en la vida, y la mayoría nunca sucedió.”
La inconformidad genera grietas en la estructura, rutinas y manías que tengo.

Es una idea que me compartió una paciente para referirse a la relación con sus colaboradores y generar un sentido de responsabilidad cuando la relajación pasa al descuido.
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