Práctica caídas

Escalando, en el baile, en la bici, alguna vez corriendo… parte de disminuir el esfuerzo y fluir implica confiar en la gravedad.

Si uno sigue esta inercia natural, puede reducir fricciones y encontrar más placer en esas actividades.

No sólo es mejorar desempeño, sino reconciliarse con el “fracaso”. Es decir, hacer cualquier experiencia arriba mencionada implica que de un momento a otro habra una caída, es parte de la estadística de la ejecución.

Aceptar la caída como parte de un movimiento, no es pesimismo, es consciencia.

Es una paradoja que entre menos trates de caer, más probable es que los nervios te desgasten y te tumben, además se incrementa la posibilidad de que la caída sea más brusca, que uno se tense y se lastime más que si uno se permite aceptar la gravedad y el piso.

Saber caer, reduce el miedo, incrementa la confianza y reduce pensamientos que abruman cuando hacemos algo.

Una manera muy práctica de lograr la sabiduría de la caída implica tirarse con propósito en entornos controlados. Vivir pequeñas caídas que no impliquen un daño a nuestra integridad, pero que sí nos impliquen estrés.

Hacer simulacros de caídas  si ando en bici o corro, en pasto; si escalo, bien asegurado y a  una altura que no me intimide; si bailo, con alguien de mi confianza a quien le comparta mi intención, sin gente a la que le estorbe y en duela o alfombra.

Esos ensayos me permitirán usar a mi favor algo que por reflejo voy a rechazar y que por lo general está presente: la gravedad física.

Esto trato de llevarlo a un nivel más abstracto a veces: la gravedad de las emociones.

En la vida vamos a estar arriba y vamos a tener deplomes: situaciones que interpretaremos como “graves”.

Y practicar la aceptación de la “gravedad” emocional, me ayudará a que mis bajones de ánimo no sean tan dramáticos, ni a que acontecimientos que se juzgan como “malos” me desequilibren tanto y me amarguen por un lapso prolongado mi biografía.

Si me doy baños de incertidumbre, sensación de culpa, aceptación de aburrimiento… no estaré tan expuesto a chantajes emocionales, mi empatía será más dispuesta y no temeré tanto a la ansiedad.

Si practicas de vez en cuando sentir o aceptar algo pequeño que no se adapte a tus expectativas, experimentarás el equivalente emocional de entrenarte en caer, y cuando venga una acontecimiento desagradable a tu vida tendrás más habilidad para amortiguarlo que si sólo tratas de evitarlo.

Digiprove sealCopyright secured by Digiprove © 2021 Arturo Hernández

2 comentarios en “Práctica caídas”

  1. Caer con conciencia… qué difícil!!!
    Siento que llega el pánico, que llega la culpa, que llega esa sensación de vacío que me da la incertidumbre, sin embargo… llega también la emoción, como esa que sentía cuando iban a llegar los reyes magos…
    Como dice la canción: “!Déjate caer…!”
    Gracias, Doc, experimentaré conciencias nuevas…

    1. Las caídas más precipitadas no nos dan otra oportunidad, al ir a tierra nuestro instinto de supervivencia nos obliga a ser presentes y filtrar todo pensamiento.

      El arte se vuelve hacer eso cuando las caídas no son inesperadas, sino anticipadas ppr nuestra mente.

      ¡Gracias por comentar Soledad!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *