
Hambre de mirada, escucha, conexión, calidez.
Quiero ser mirado, tocado, escuchado, pero no invadido. No por cualquiera, ni en cualquier momento.

Hambre de mirada, escucha, conexión, calidez.
Quiero ser mirado, tocado, escuchado, pero no invadido. No por cualquiera, ni en cualquier momento.

Como una bofetada.
Me agarró desprevenido que me aventara su mascada a la cara en medio de la clase.
No fue sólo 1, durante toda la clase, la maestra me aventó 3 veces su máscada frente a mis compañeros.
¿Cuál era mi pensamiento cuando me llegó la primera vez?
Si me iría en Uber de la clase a un baile. No recuerdo en que me distraía las otras 2 ocasiones.
Hace un tiempo me compartieron un ejercicio para abordar con delicadeza experiencias que vivimos con la intención de distanciarnos para empezar a resolverlas.

Una circunstancia común que he vivido y volveré a vivir es sentir que necesito hablar con alguien específico…
O evadir una conversación que se que me ayudará a aclarar, resolver o cerrar un ciclo.
La mayor parte de mi vida he sido evasivo, y a veces tengo regresiones, pero trato de cargar el menor lastre mental que pueda.
Para ello, creo, que hablar con transparencia logra un alivio tremendo.
