El músculo del desapego

Sí  hay algo seguro en la vida, es el cambio.

Y parte del cambio implica pérdidas.

Vamos a perder seguridad, confianza, salud, relaciones importantes, cosas que  nos costó trabajo conseguir.

Y perder algo duele…

Pero evadir o negar una pérdida que puede suceder dolerá más.

No es mi intención con lo que escribo aquí estimular la paranoia predeterminada que fantasea con catástrofes que a lo mejor no suceden.

Sí es mi propósito generar consciencia de que el cambio y la pérdida son parte natural del proceso de vivir y que si nos entrenamos en nuestro músculo de desapego podremos movernos sin tanta angustia.

Puede que haya dolor y tristeza, pero remordimiento o miedo son más fáciles de prevenir de lo que podemos imaginar…

…Siempre y cuando tengamos ejercitado nuestro músculo de desapego.

Si tengo mi clóset lleno de cosas que no ocupo ni me hacen sentir bien, pero justifico su presencia con argumentos como: fue un regalo, está nuevo, me lo pondré cuando me quede…

Tengo un músculo de desapego atrofiado.

Si tengo mi celular con un caos de  aplicaciones que rara vez uso o, si las uso, pretenden “matar” el tiempo…

Tengo un músculo de desapego flaco.

No hay nada de malo con la saturación en sí.  Pero el pronóstico es que no sabré manejar el vacío físico, ni emocional; luego, entonces, la angustia está garantizada.

La angustia surge del sentimiento de vacío. Y si no nos capacitamos en tramitarlo, nos perdemos de la oportunidad de saborearlo para crear y disfrutar de la consciencia de llenar espacios con experiencias que gozamos.

Un entrenamiento funcional en disfrutar más las cosas y no abrumarnos con ansiedad, supone desapegarnos de pequeñas cosas. Estresarnos con intención para soltar, a pesar de nuestro discurso interno de: “algún día necesitaré esto” que llevo años sin usar o revisar, o “más vale que sobre a que falte”.

Eliminar fotos, canciones, archivos, correos de tus dispositivos… es hacer “cardio” contra la angustia. Te va a incomodar, pero también te hará más  fuerte y pérdidas futuras de cualquier tipo, desde dinero hasta relaciones significativas te afectarán un poco (o un mucho) menos.

Si quieres sufrir menos angustia o dolor, crea espacios vacíos con consciencia. Esos espacios son físicos, digitales, mentales y emocionales.

Estamos predeterminados a evitar el vacío, es natural, pero si te entrenas en experimentarlo, por un lado, estarás más fuerte para manejar pérdidas, y, por otro, podrás llenar tus espacios con experiencias que harán tu vida más plena y agradable.

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2 comentarios en “El músculo del desapego”

  1. Siempre recuerdo tus palabras: los seres humanos somos muy prácticos.
    Muchas gracias por el artículo, agradezco mucho que tus palabras y consejos siempre sean tan sencillos pero con un resultado tan contundente.
    Saludos!

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