Qué “deberías” hacer

El otro día abrumado, empecé a decirme que debería ser más congruente…

Era una de varias exigencias nebulosas que se filtraban con mi preocupación.

De pronto caí en la cuenta que ya llevaba varias…

“Deberías de ser más maduro”, “deberías de ser menos infantil”, “deberías de ser menos dramático”…

Normalmente le digo a los pacientes que esas frases son brújulas para empezar a orientarse y  cultivar la amabilidad consigo mismos…

Y ahí estaba yo, exigiéndome congruencia.

 

Sin poder frenar la autocrítica y luchando contra ella.

 

Y descubrí alivio por accidente en esa presión.

 

Me pedí seguir, me pedí toda la lista de “deberías” que pudieran ocurrírseme en ese momento:

 

Deberías ahorrar más,

Deberías trabajar más,

Deberías ser más empático,

Deberías aplicarte más con la dieta,

No deberías de ser tan rígido…

 

¡Momento!

 

Eso fue bueno:

 

debería aplicarme más, pero también ser más flexible…

 

La historia de mi vida:

 

la búsqueda del “equilibrio”, que en realidad es una automatización del rigor con uno mismo y el camino más efectivo y rápido para la fragmentación y la inconformidad.

 

Ahí empezó a dibujarse algo de paz.

 

Y seguí con todos los “deberías”, “no deberías”, “tengos que” y “no tengos que”.

Verbigracia:

 

Deberías ser más limpio,

Deberías ser menos exigente contigo,

Deberías ser más desapegado,

Deberías ser más compartido,

Deberías ser más asertivo,

(Pero también) Deberías poner límites más claros,

Deberías de dejar de analizar tanto,

(Pero también) No deberías de ser tan visceral…

 

El punto es:

Me doy cuenta:

Primero, que estoy condicionado a exigirme de forma sistemática,

Segundo, que esa estrategia deja de ser efectiva para movimientos concretos si no le pongo freno,

 

Tercero, que no es fácil frenar esa inercia….

 

Pero que, cuarto, irónicamente, si la dejo irse como hilo de media en lugar de actuarla o intentar argumentar con ella, puedo encontrar tranquilidad al descubrir lo reactiva y contradictoria que llega a ser.

 

Para cerrar: vale la pena que la próxima vez que te abrumes, consideres esto que describo arriba: suelta la lista de “Deberías”, acelérala…

Te puedes llevar la sorpresa de encontrar tranquilidad en medio de ese ruido mental.

 

2 comentarios en “Qué “deberías” hacer”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *