
Creo que con cierto nivel de consciencia llega una frustración muy particular:
Estar tropezando con la misma piedra y que haga lo que haga concluyó con una emoción incómoda.
Esto ya es un avance, la frustración previa es no saber qué puede pasar y temer o desear algo que no me atrevo a experimentar.
Con ambas frustraciones se vive la ilusión de que: “voy a estar bien cuando” algo externo pase o deje de pasar.
Un recurso que me ayuda a disminuir la primera frustración y empezar a tener una visión más fresca de alguna experiencia o emoción que me acorrala, es considerar una película.
“El día de la Marmota” o “Hechizo del tiempo”.
Es la historia de un meteorólogo, frustrado por supuesto, que vive el mismo día indefinidamente, sin poder salir de él.
La película me permite cuestionarme cuando me atoro o temo algo que ya he vivido muchas veces:
¿Es este mi “día de la marmota”?
Cuando evado a algún indigente que pide dinero en la calle y luego me siento egoísta,
Cuando siento un ataque de ansiedad,
Cuando tengo insomnio,
Cuando me cacho criticándome,
Cuando me gana el impulso de querertener razón,
Cuando siento celos,
Cuando me lastimo o me enfermo…
En general cuando me cae el veinte de que soy reactivo y me aproximo a una situación en la que he sentido que voy a acabar con un malestar, leve o crítico.
El puro acto de preguntarme si “éste” es mi bucle, al sentir una incomodidad familiar que se amplifica, ya es romper la inercia de la emoción.
Si lucho por dejar de sentir o hacer algo en lo que me encuentro una amargura reincidente, la hago más cruda.
Pero, si me pregunto si este es mi “día de la marmota”, encuentro dos recursos:
Por un lado, me acuerdo de como el protagonista de la película ofuscado por la emoción no ve que mete el pie en el mismo charco una y otra vez, y que yo estoy también cegado por mis sentimientos, y…
Por otro, me relajo al pensar que este evento ya ha ocurrido varias veces y que volverá a ocurrir, aunque parezca que voy a echar a perder algo de forma irreparable.
Esto último disminuye mi estrés y me da una óptica menos visceral y más funcional.
Luchar acentúa patrones.
Observar y rendirse en un bucle te saca de él.
Si puedes ver la película, o ya la viste podría servirte como pausa la siguiente vez que te encuentres en una situación que piensas que acabará haciéndote sentir mal, tomando como referencia tus recuerdos.