Archivos de la categoría Motivación

Suelta

Me sorprende lo práctico y fácil que puede resultar alcanzar lo que queremos.

Lo difícil es dejar de ser “lógico” al respecto.

“Querer”, es fácil.  Cualquiera puede querer.

“Esforzarse”, aunque se lea contradictorio, también es fácil. Cualquiera puede esforzarse  y estresarse.

“Quejarse”, es todavía más fácil, y menos funcional aún que “querer” o “esforzarse”.

Lo que es difícil por parecernos contraintuitivo es: SOLTAR, JUGAR, AGRADECER, CELEBRAR.

No creo que sea “malo” querer.

Querer más dinero, querer bajar de peso, querer que alguien nos entienda…

No es malo, es poco práctico.

Lo que me parece súper funcional es:

saber cuando dejar de querer.

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Propósito, libertad y maestría

Hace varios años me encontré con una propuesta que describía las 3 características del trabajo ideal:

1. Que esa labor tuviera un sentido,

2. Que uno se sintiera con la posibilidad de crear, explorar e improvisar, y:

3. Que la actividad correspondiente generara la experiencia de que uno perfecciona o adquiere habilidades, experiencia y conocimiento.

 

Disfrutar del Tiempo, Catherine Blyth

En junio leí Disfrutar del Tiempo de Catherine Blyth, ese libro tenía varias referencias, una de las cuales, leo en estos momentos:

Drive, de Daniel H. Pink

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No seas ambicioso

Durante mucho tiempo, y aún sucede, me generaba culpa no conseguir ciertos objetivos en tiempo y forma, o no conseguir una “vida equilibrada”.

Entre frustración por no hacer las cosas de manera óptima o culpa por de plano no moverme, me doy cuenta de que hay una manera de anular pensamientos de indecisión que esperan las condiciones adecuadas para empezar grandes proyectos que digo que quiero y simplemente no ejecuto.

Esa manera implica dejar de ser ambicioso.
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Doble felicidad

Reciente mente leí una definición de ‘felicidad” que me pareció muy integral.

 

Felicidad es un equilibrio entre:

PLACER y PROPÓSITO.

Placer supone lo que nos hace sentir bien en este momento, por ejemplo fumar, ver televisión o comer golosinas.

Propósito implica experiencias que en sí no resultan gratificantes, pero que durante su ejecución o al concluirlas, dejan un regusto de satisfacción, como hacer limpieza, cuidar a un hijo.

La mezcla de ambos sectores genera la felicidad.

 

Lo que me enseñó mi cuñado

En vacaciones de semana santa me reuní con mi familia; mi hermana, mi sobrino y mi cuñado vinieron desde León.

Me llamó la atención que mi hermana me dijera que su esposo quería darse de regalo de cumpleaños correr 43 kilómetros afuera de su casa en León.

Un obsequio muy original, yo creo, y me impresionó que casi cada día que estuvo por acá corría 10 kilómetros y el lunes de Pascua se le antojó irse corriendo de Villa Coapa a Perisur de ida y vuelta: hizo 22 kilómetros.

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