Suelta

Me sorprende lo práctico y fácil que puede resultar alcanzar lo que queremos.

Lo difícil es dejar de ser “lógico” al respecto.

“Querer”, es fácil.  Cualquiera puede querer.

“Esforzarse”, aunque se lea contradictorio, también es fácil. Cualquiera puede esforzarse  y estresarse.

“Quejarse”, es todavía más fácil, y menos funcional aún que “querer” o “esforzarse”.

Lo que es difícil por parecernos contraintuitivo es: SOLTAR, JUGAR, AGRADECER, CELEBRAR.

No creo que sea “malo” querer.

Querer más dinero, querer bajar de peso, querer que alguien nos entienda…

No es malo, es poco práctico.

Lo que me parece súper funcional es:

saber cuando dejar de querer.

Querer o desear es “bueno” al principio. Nos ayuda a definir las experiencias que nos apetece experimentar. Eso es padre. Orientarnos y definir una trayectoria, bien por eso.

Pero saber cuándo dejar de querer es básico para conseguir eso que decimos que queremos.

Me explico:

Querer es un estado de tensión. Querer es no tener.

Está perfecto para iniciar. Es pésima estrategia para concretar lo que deseamos.

Ser aferrados puede funcionar, pero se sufre mientras no se tiene la experiencia que uno busca. Uno siente carencia de paz, felicidad, armonía.  El bienestar se coloca en el futuro, en el momento en el que se consiga lo que se quiere.

 

Mientras somos miserables.

Creo que el estado óptimo es:

DESEAR SIN URGENCIA.

 

Quiere, desea…

Y entonces:

SUELTA.

JUEGA. Deja de tomarte tan en serio, deja de pensar que serás feliz en el momento en el que lo que quieres llegue.

No queremos el dinero, la pareja, la salud, el reconocimiento…

Queremos las emociones que nos generan (o que creemos que nos darán) esas experiencias.

Queremos el sentimiento de seguridad y libertad que nos brinda tener dinero.

Queremos el sentimiento de sentirnos aceptados y amados, acompañados o que tenemos la razón y el otro está mal, que nos brinda la pareja.

Queremos la ligereza y soltura que nos brinda un cuerpo entero y saludable.

Somos buscadores de emociones.

Pero creemos que somos buscadores de experiencias.

No está mal buscar y disfrutar las experiencias.

Es triste y poco práctico caer en la ilusión de que las experiencias determinan nuestra felicidad y bienestar.

Confieso que escribo esta entrada como un recordatorio para soltar preocupaciones y esperanzas en la felicidad/seguridad que creo que me brindaran acontecimientos futuros.

Pero al mismo tiempo disfruto mucho de poder escribir y tener material a partir de mi deseo, y me gustaría agregar una evidencia de cómo es soltar-jugar.

Al menos desde noviembre “quería” cruzar un desplome en un lugar que escaló de vez en cuando.

Un desplome, es un borde salido de una pared, cuya inclinación hace difícil subir, la gravedad no ayuda, el miedo natural a las alturas, tampoco.

Meses escribiendo como objetivo mensual, cruzar el dichoso desplome, entrenar, desarrollar muchas habilidades, conocer lugares y gente muy agradable…

Y el desplome sin cruzarse. Casi un año.

Este mes me atraparon otros objetivos, ni me acordé de establecer mi proverbial obsesión.

Y lo crucé ayer…

Con “todo en contra”, pero sin planearlo.

Entrenado en la mañana, me invitaron a ir por la tarde a escalar donde estaba ese pedazo terco de pared que no me dejaba cruzar.

Ni siquiera sabía si escalaría, ya llevaba horas de entrenamiento ese día. Decidí que sólo iba a jugar.

3 subidas y nada de pasar el desplome, fui a otras paredes, las disfruté, conocí a unas personas que ya habían hecho lo que yo quería y llevaban menos que yo intentando, sentí de entrada coraje y envidia, luego curiosidad y gratitud, les pedí consejo y hasta terminaron echándome porras sin pedirlo, pasé el desplome y llegué  varios metros más arriba.

Creo que eso es DEJAR DE QUERER.

Renunciar a propósito a los resultados y moverte sin urgencia, jugando hacia lo que dices que quieres. Respetando las emociones que puedas sentir en el camino, al tiempo que buscas jugar…

Jugar a hacer dinero, jugar a ligar, jugar a hacer ejercicio o dieta, jugar a involucrarte con la gente de manera profunda y transparente.

Ahí creo que es cuando conseguimos por la vía rápida las experiencias que decimos que queremos.

Cuando queremos, soltamos, nos movemos de manera juguetona sin estar urgidos por los resultados.

¡Ah!

Y cruzado el desplome agradecí a todos los que me apoyaron y a mi cuerpo, y fui a escalar a otra pared que me encanta para celebrar y luego continúe la celebración con amigos, comiéndome una hamburguesa doble con una cerveza, chocolates y galletas.

Es importante celebrar y agradecer. Así dejamos una huella tan profunda o más que cuando nos quejamos, para repetir acontecimientos agradables.

QUIERE

SUELTA

MUÉVETE

JUEGA

AGRADECE

CELEBRA.

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8 thoughts on “Suelta”

  1. No manchen que bonito esta esto, es una moneda de oro para mi vida. Infinitamente agradecida de haber leído esto en el momento exacto en el que estoy en busca de respuestas y la respuesta llego.

    Muchas muchas gracias Arturo,
    Con cariño y respeto.
    Miriam

  2. A mi también no sabes lo bien que me hace leerte aunque a veces ponía cara así 🙄🙄🙄 la verdad tenía mis dudas de que el que escribía eras tu y no lo había preguntado pero por tu foto de la escalada creo que no me quedan dudas.
    Te mando un abrazo y te escribo mañana para agendar
    Gracias por todo

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