Si quieres sufrir: JUZGA

Me sorprende descubrir que llevo años sintiéndome frustrado por una costumbre que es de lo más popular: JUZGAR.

Es natural orientarme por la vida evaluándome o calificando lo que me pasa.

No creo estar solo en esta manera de conducirme.

Ya he escrito que es una constante escuchar en el consultorio una pregunta que a veces yo también me hago:

“¿Es bueno o es malo… (aquí agrega lo que quieras)?”

“Bueno”, “malo”, “agradable”, “doloroso”…

Son palabras que nos ayudan a saber donde estamos parados, sin embargo, son criterios que nos hacen ser volubles ante las experiencias que la realidad nos ofrece.

En realidad, lo “bueno”, lo “agradable”, lo “justo”, son programaciones culturales que no cuestionamos y que afectan nuestra felicidad.

 

En la semana le comentaba a un paciente:

si un día no tengo pacientes o me cancelan, antes, de manera automática sentía y pensaba que había sido un “mal” día.

¿Por qué?

Porque fui educado en una sociedad en la que vales si trabajas, eres “profesional” si tienes clientes, si ganas dinero eres una persona que aporta, eres un individuo responsable…

Y considerando todas esas ideas y más establezco entonces que tuve un “mal” día, que soy un “mal” terapeuta, que hago “mal” las cosas… y que, en consecuencia es normal, por no decir que obligatorio, sentirme MAL.

No creo que vaya a ayudar a más personas castigándome, no creo que me inspire a corregir ciertos fallos que como ser humano limitado tengo sentirme en el hoyo.

Un día sin pacientes es UN DÍA SIN PACIENTES, y ya.

Pero si yo me dedico a ponerle un juicio, y después construyo una proyección terrorífica  a partir de que terminaré como un indigente por ser el peor psicólogo del mundo, no me ayudó a sentirme mejor y evolucionar, ni contribuyo a ayudar a las personas que me rodean.

Antes pensaba que si no emitía un juicio respecto a una situación que me enseñaron a que no debía gustarme (como: perder dinero, subir de peso, terminar una relación, lastimarme, etc.), no le estaba dando la seriedad para resolverla.

Ahora creo que si wmtio un juicio inmediato a algo, le quito energía a ser más presente, disfrutar de lo que tengo y romper patrones de conducta que no me brindan armonía.

Juzgar es: decir, pensar o sentir, de manera automática que algo es: bueno o malo, feo o bonito, agradable o doloroso, justo o injusto, correcto o equivocado.

Un bebé o un animal, son menos inclinados a juzgar, y sufren menos, porque no están entrenados por: películas, opiniones, historias y educación, como “deberían de ser” las cosas. No intentan adjudicarse responsabilidades omnipotentes, ni pretenden cambiar a la realidad a a su capricho de manera compulsiva.

Si quieres sufrir, califica y juzga algo, compara, critica, rechaza, pelea.

Si quieres ser feliz y vivir con ligereza: acepta lo que hay, agradece o muévete.

 

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6 thoughts on “Si quieres sufrir: JUZGA”

  1. El cómo nos programan desde pequeños es todo un tema, yo creo que soy experta en juzgar(me), y juzgo desde el cómo me levanto de la cama hasta la hora que me duermo porque “no estoy durmiendo el promedio de horas que DEBERÍA dormir”… últimamente estos sobrevalorados juicios sobre el “bien” y el “mal” están dictando muchos de mis pasos.
    Es complicado hackear lo que te programan todos los días en todos lados pero, hacerlo de vez en cuando me ha llevado a hacer cosas que me han dejado muy buena experiencia.
    Gracias por el post, DOC!

  2. hmmmjmmm pero si no sé como comportarme como un bebé ya estoy jodido. Creo todavía que todos fueron criados por padres narcisistas ya sea fuertes o débiles, ya sea triunfadores o frustrados. Y ahora toda la carga recae en las siguientes generaciones que la tienen mas difícil. Creo que es muy fácil decir ignora esto ignora aquello, pero lo realmente difícil es lograrlo, no decirlo, y es donde debes pagar un terapeuta que te escuche.

    1. Es difícil… y todavía más difícil si uno se predispone a ver el proceso como una complicación.

      Puede ser terapia, puede ser con meditación, puede ser con lectura o con crisis personales, hay múltiples formas de cuestionar nuestros patrones y creencias.

      Gracias por aportación Gabriel.

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