Propósito, libertad y maestría

Hace varios años me encontré con una propuesta que describía las 3 características del trabajo ideal:

1. Que esa labor tuviera un sentido,

2. Que uno se sintiera con la posibilidad de crear, explorar e improvisar, y:

3. Que la actividad correspondiente generara la experiencia de que uno perfecciona o adquiere habilidades, experiencia y conocimiento.

 

Disfrutar del Tiempo, Catherine Blyth

En junio leí Disfrutar del Tiempo de Catherine Blyth, ese libro tenía varias referencias, una de las cuales, leo en estos momentos:

Drive, de Daniel H. Pink

En Drive, La sorprendente verdad acerca de lo que nos motiva, Daniel H. Pink, desarrolla ideas que mencioné al principio.

No se queda ahí, sino que describe cómo establecer una psicología de recompensa o castigo puede generar resultados a corto plazo, pero a mediano y largo plazo es una estrategia que va en contra de: ser feliz, ser creativo, o alcanzar metas en el trabajo.

Esto debido a que nos volvemos adictos a buscar: aumentos de sueldo, bonos, reconocimiento, o evitar que nos corran del trabajo…

A costa de conseguir resultados a la fuerza como objetivos de ventas, nuevas marcas, diplomas o premios, perdemos de vista la posibilidad de disfrutar de lo que hacemos por el simple placer de hacerlo.

Algo que me parece muy padre es que estas 3 características del trabajo ideal, no sólo se aplican al ámbito laboral, sino también a la administración de dinero, la educación de los hijos, la relación de pareja o el establecimiento de objetivos de salud.

¿En qué consisten y cómo influyen estos 3 atributos?

Los desarrollo:

1. Propósito:

Se refiere a que nuestros movimientos tengan un sentido. ¿Por qué hago lo que hago? Si lo tengo claro, mi nivel de satisfacción puede incrementarse. No es lo mismo actuar porque tengo que sobrevivir, a hacer algo porque me gratifica o porque siento que ayudo a alguien.

Si no hay una intención clara en lo que hacemos, estamos perdiendo posibilidades para enfocarnos, o dejaremos de gozar lo que hacemos.

 

2. Libertad:

Creo que hay una diferencia notable entre tener una pistola en la nuca, mientras se me exige hacer algo, o hacer algo porque yo lo decido.

Nos gusta comprar, no nos gusta que nos vendan. Algo que puede arruinar una experiencia es darnos cuenta que nos están manipulando, se rompe la idea de que somos autónomos.

Nos gusta sentir que decidimos, y somos reactivos al control y las prohibiciones.

 

3. Maestría:

Uno de los elementos que define el “estado de flujo”, que se refiere a momentos en los que sentimos un profundo placer por una ejecución sin esfuerzo en una actividad que nos encanta, supone la retroalimentación inmediata.

Si yo me doy cuenta que me vuelvo más hábil en algo o veo resultados rápidos, aunque sean pequeños, me clavaré más en lo que hago.

Una experiencia en la que yo invierto recursos y me hace sentir más capaz, me brinda identidad y amor propio. Se vuelve un círculo virtuoso en donde veo resultados y me sumerjo más en la experiencia para disfrutarla, mientras adquiero con placer, más recursos, talento o experiencia.

 

Si buscas resultados, tendrás expectativas, si las consigues te sentirás bien un rato, pero después buscarás una nueva recompensa externa. Por el contrario, si tus expectativas no se alcanzan sufrirás.

Tu trabajo, tus relaciones, tu salud, tus pasatiempos se harán más profundos y gratificantes si te vuelves sensible a tener presentes esas tres experiencias: propósito, libertad y maestría.

 

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4 thoughts on “Propósito, libertad y maestría”

  1. Creo que el trabajo es la base para la buena salud de una persona. La oportunidad de crear y emprender y la posibilidad de cambiar su rutina de actividades en su trabajo asi como su flexibilidad de horarios son muy apreciados.

    ¡Gracias por comentar William!

    1. Hay una idea de Freud que alude a la salud mental como: “amar y trabajar”.

      Y si se consideran esos criterios de propósito, autonomía y maestría, creo se vuelve más clara esa descripción.

      Creo que también llevar ese contexto a otras áreas puede generar mucha consciencia en en otras experiencias.

  2. Hace no mucho te compartía que en mi empleo, cuando me aumentaron el sueldo, no pedí “más dinero” porque siento que lo que hago me gratifica más que económicamente… me hace sentir útil, innovadora y necesaria. Comparto mis conocimientos y con ellos hago que mi departamento crezca y eso a su vez me hace crecer a mi.
    Muy similar me pasó cuando te comenté que “a veces siento que debería pagarte más” y me contestaste que “valoro mucho nuestro proceso”…
    A veces, en mi vida personal, creo que hago muchas cosas porque “las tengo que hacer” y eso provoca que deje de lado las tres sentencias que mencionas.
    Sigo aprendiendo y me cuesta mucho trabajo pero, creo que me he superado de un tiempo para acá.
    Gracias por la entrada, DOC!

    1. El.dinero y cubrir nuestras necesidades básicas es fundamental, pero cruzado ese umbral, enfocarnos en sentirnos libres, creativos, que aportamos a algo más grande que nosotros, que nos volvemos más hábiles sin alcanzar nunca un límite de perfección y disfrutar de los procesos y “valorarlos”, como bien me citas, brinda una experiencia que resulta harto gratificante.

      ¡Gracias por tomarte el tiempo para comentar Soledad!

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