El álbum de estampitas
Colección de tarjetas de 1992, iba en cuarto de primaria.
Antier leí algo en una de mis libretas, y justo la semana pasada tocaba el mismo tema con un amigo: el de la vida reflejada en la metáfora de un álbum de estampitas.
El álbum de estampitas
Colección de tarjetas de 1992, iba en cuarto de primaria.
Antier leí algo en una de mis libretas, y justo la semana pasada tocaba el mismo tema con un amigo: el de la vida reflejada en la metáfora de un álbum de estampitas.
¿Qué te dirías?
Hoy en la mañana me llegó un correo que decía algo como:
Imagina que la vida es un baile, tú bailas con ella, tú escoges el baile, el salón, pero el paso lo pone ella, y aunque hay momentos que separados parecen imperfectos, cuando ves el baile en su conjunto, todo cobra sentido. Así pasa con los momentos de incertidumbre y de dolor, son un paso en una secuencia mucho más amplia, llena de color y armonía.

Todos tenemos un llamado
Creo que todos tenemos un talento (o varios), un genio interno, un impulso. Algo que nos emociona y que no nos cuesta trabajo, algo por lo que se nos olvida la aprobación, el dinero, el tiempo y nos vuelve niños despreocupados sin importar nuestras circunstancias externas presentes…
A veces lo olvidamos, pero lo recordamos cuando vemos una película que nos inspira o cuando le platicamos a alguien con pasión de un bonito recuerdo, o cuando leemos algo que nos atrapa, o cuando una canción no abandona nuestra cabeza.

La semana pasada leí un texto intitulado: El Arte de dejar que pasen cosas malas.

Este fragmento viene en La semana laboral de 4 horas de Tim Ferriss. Lo que se menciona con ese discurso es que nos obsesionamos con la perfección y terminamos frustrados o exhaustos. Una manera de resolver esto según el autor es tener claras las prioridades de nuestra vida y dejar que las cosas que son irrelevantes sean pospuestas.
Es normal que de repente perdamos dinero u ocasionemos algún disgusto, pero más allá de clavarnos con lo que hacemos mal o dejamos de hacer, el objetivo es sentir tranquilidad con lo que esté hecho, ya no digamos bien, o perfecto, sino “hecho”.
La desventaja de “echarle ganas”
En momentos de dolor, frustración, impotencia o confusión, muchas veces ocurre que comparto mi malestar y, alguien que se preocupa por mí, me dice: “échale ganas” o “todo pasa por algo”.
Hay frases similares que aún cuando las comprendo a un nivel lógico, sólo incrementan mi malestar, me molesto con esa persona y me molesto conmigo…
El juego de la nostalgia
Desde hace mucho tiempo me fascinó lo sensibles que somos al sentimiento de pérdida. Hice mi tesis de maestría de un libro que se llama: El Método, que es una versión masculina de Por qué los hombres aman a las cabronas.

No sé por qué motivo tiendo a complicarme muchas veces, pienso mucho, a veces postergo y me saturo de cosas irrelevantes perdiendo tiempo…
Cuando eso me rebasa, me acuerdo de algo que leí en algún libro de Robert Kiyosaki (Padre Rico, Padre Pobre), un acrónimo: KISS, (Keep It Simple Stupid). Creo lo tomo de referencia de algún contexto militar…
Seguir leyendo KISS
Tengo derecho a equivocarme

Durante la mayor parte de mi vida he tenido (y tengo) miedo a equivocarme, a fallar, a fracasar, a ser rechazado, a confirmar algo que temo. Tiendo a evadir o a posponer para protegerme…
Y funciona, sin embargo, también veo que la vida se mantiene gris cuando asumo esa postura de estatismo.
Cuando tu maestro se llama dolor

Antes de compartir el siguiente texto quiero aclarar que cualquier abuso permitido y no aclarado y resuelto me parece una falta de cuidado hacia uno y hacia el abusador que es tolerado y mantenido en ese esquema…
La semana pasada Ilse, me contó lo siguiente:
Mariana. Se llama Mariana, me dolió mucho lo que dijo…
Dijo en frente de otras compañeras de trabajo que yo no era talla chica, que era talla mediana, varias se rieron y la jefa dijo: “¿¡Perdón!?” Para que ella se callara.
Mariana respondió: “Nada.”
Más tarde, me encontré con mi jefa en la oficina de la contadora y ella me vio rara, me preguntó si estaba bien, le contesté que sí, pero ella insistió, le dije que después le diría y ella cerró la puerta y me dijo que mejor lo platicáramos de una vez.
Le conté que me había molestado el comentario de Mariana, que no sabía porque si yo no me metía con ella, ella desde que entré a trabajar aquí siempre me anda criticando. Yo vengo a trabajar, no me meto con nadie, creo que genero buenos resultados, y su comentario, no me gustó, por eso es que ando rara… Le dije.
Ella me contestó que hablaría con ella. Más tarde Mariana me mandó un mensaje de disculpa por WhatsApp. La sentí como forzada, le contesté que no había problema, aunque hasta ahora me sigue pegando eso que dijo…
Destruir y construir

Con relativa frecuencia me preguntan si es malo algo.
Esta pregunta va dirigida a alguna emoción o experiencia que todos vivimos en algún momento y que no es socialmente cotidiana.
No creo que haya algo malo en esencia, pero creo que sí hay dolor, miedo, hostilidad. Creo que uno significa la experiencia y que la retroalimentación con el entorno nos da esa calificación de bueno o malo.
Es algo trillado el ejemplo y se puede prestar a interpretaciones sesgadas, pero un arma sirve para ocasionar dolor o para proteger.