La desventaja de “echarle ganas”
En momentos de dolor, frustración, impotencia o confusión, muchas veces ocurre que comparto mi malestar y, alguien que se preocupa por mí, me dice: “échale ganas” o “todo pasa por algo”.
Hay frases similares que aún cuando las comprendo a un nivel lógico, sólo incrementan mi malestar, me molesto con esa persona y me molesto conmigo…
El otro día me encontré con un video que refleja muy bien esta situación en un momento radical: la pérdida de algo concreto: una bailarina y corredora que perdió su pierna en el atentado del maratón de Bostón en abril del 2013. Adrianne Haslet-Davis, es el nombre de la mujer que vivió esta expereicnia y comparte en una plática un tema muy interesante:
“Lo que la gente dice cuando no sabe qué decir.”
Creo que todos hemos sido imprudentes y hemos dicho algo convencional para suavizar un momento de tensión silenciosa, que sólo incrementa esa atmósfera… Muchas veces decimos cosas que son poco sensibles, pero impecables desde un ángulo racional…
A lo que hay que agregar que hay temas tabú como el dinero, la sexualidad, y mucho más la enfermedad, el dolor, y la muerte. No nos enseñan a hablar de estos temas o a manejarlos con un silencio respetuoso y empático…
Y el problema no es tanto en las relaciones sociales, sino en las relaciones con nosotros mismos. Me he dado cuenta, y es algo en lo que insisto mucho, que el primer paso para elaborar algo inmanejable, es asumirlo, por más desagradable que sea, negarlo o evadirlo, permiten ganar un poco de tiempo, pero hacen más grande la emoción desagradable.
Cuando alguien nos dice:
“Échale ganas.”
Y peor cuando nos lo decimos, y no lo sentimos, sólo nos sentiremos más frágiles…
No pretendo caer en un pesimismo crónico, por el contrario, creo que vale la pena sentirnos inspirados, felices y en paz. Pero creo que, en ocasiones la puerta principal para llegar a esas emociones que tanto merecemos y disfrutamos es la del dolor o la pena, y que una vez reconocida y asumida con consciencia, después de quebrarnos, entonces viene una ligereza, en donde “echarle ganas” sobra. Todo empieza a acomodarse.
Por eso la próxima vez que alguien te diga “échale ganas”, o a ti te surja el impulso de decirlo a alguien o a tu propia personita, considera que es una reacción normal frente a un momento de incomodidad, pero que la mejor manera de “echarle ganas” es dejándole de echar ganas por un momento, eso te dará una perspectiva más clara, cuando veas que el dolor o la angustia, no son tan malos cuando uno los vive con consciencia, en lugar de cuando uno los evade.
Arturo Hernández Vera especialista en dependencia emocional, infidelidad, celos y resolver ruptura de pareja
Psicólogos y terapia individual y de pareja en el D.F. División del Norte # 313, entre Prvidencia y Adolfo Prieto, Cólonia del Valle, Delegación Benito Juárez.
En primer lugar muchas gracias a ustedes por darse la molestia de darnos animo, motivacion de seguir adelante que dios los bendiga y a sus familias por este gesto de amabilidad nos hemos visto en situaciones dificiles con la depresion, anciedad, desesperacion mis emociones me han rebasado como una de ellas sentirme como un homosexual por el tener un hermano que lo es veo aun squiatra pero meda medicamento y si me siento mucho mejor.