Todos tenemos un llamado

 

Todos tenemos un llamado

 

Creo que todos tenemos un talento (o varios), un genio interno, un impulso. Algo que nos emociona y que no nos cuesta trabajo, algo por lo que se nos olvida la aprobación, el dinero, el tiempo y nos vuelve niños despreocupados sin importar nuestras circunstancias externas presentes…

A veces lo olvidamos, pero lo recordamos cuando vemos una película que nos inspira o cuando le platicamos a alguien con pasión de un bonito recuerdo, o cuando leemos algo que nos atrapa, o cuando una canción no abandona nuestra cabeza.

Psicólogos DF psicólogos Colonia del Valle psicólogos dependencia emocional terapia de pareja psicólogos México Psicólogos Benito Juárez
Desde los 10 años empecé con un diario… no le di continuidad hasta nueve años despues.

Hace diez años me encontré con un libro que me fascinó, lo he leído por lo menos cinco veces. Se llama Mientras Escribo, es de Stephen King, no soy fanático suyo, ni he leído todos sus libros, pero éste texto me enamoró.

Porque a partir de ahí me di cuenta de que hay una cosa que me encanta… Escribir.

Leer y escribir.

Escribo para mí, principalmente, y puede leerse egoísta, pero la mayoría de las veces me acompaña una libreta y una pluma chiquita, escribo todos los días en el teclado además… Desde 2001 llevo un diario… Y cada año me doy de regalo leer (en teoría) lo que hice ese año, la realidad es que me echo como tres o cuatro años, y siento padre…

Cuando leo eso… a veces me doy risa, a veces me doy miedo, a veces me repugno, a veces me amo, a veces me frustro, a veces me motivo… pero nunca me aburro, aún cuando no creo tener una vida con matices sobresalientes la mayor parte del tiempo, me gusta mucho leer lo que pienso, lo que siento, y conforme ha pasado el tiempo me he dado cuenta de que puedo ser sumamente irracional o lúcido, pero que hay una estructura clandestina que permea esas líneas de letra críptica.

Por eso escribo también este boletín, porque me encanta leer, porque me encanta escribir, entre otras cosas, escribo, como señalaba antes, en principio para mí, y luego para alguien que es especial para mí.

Escribo caótico, escribo a veces cuando no tengo tantas ganas, escribo cuando estoy triste, escribo cuando tengo miedo de olvidar, escribo cuando tengo dudas de mi mismo, escribo cuando me paso algo increíble, escribo cuando algo cotidiano se vuelve parte de mi personalidad… Ese siento que es mi llamado…

Y acabo este escrito preguntándote:

¿Qué harías si supieras que no puedes fallar?

¿Qué harías si tuvieras tus necesidades económicas resueltas?

¿Qué harías si no te pudieran rechazar?

¿Qué haces donde te olvidas de tus problemas?

¿Qué haces para ti nada más, y en ocasiones lo compartes?

Ése, ése es tu llamado.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *