El álbum de estampitas
Colección de tarjetas de 1992, iba en cuarto de primaria.
Antier leí algo en una de mis libretas, y justo la semana pasada tocaba el mismo tema con un amigo: el de la vida reflejada en la metáfora de un álbum de estampitas.
El álbum de estampitas
Colección de tarjetas de 1992, iba en cuarto de primaria.
Antier leí algo en una de mis libretas, y justo la semana pasada tocaba el mismo tema con un amigo: el de la vida reflejada en la metáfora de un álbum de estampitas.
El juego de la nostalgia
Desde hace mucho tiempo me fascinó lo sensibles que somos al sentimiento de pérdida. Hice mi tesis de maestría de un libro que se llama: El Método, que es una versión masculina de Por qué los hombres aman a las cabronas.

Por mi trabajo me encuentro con frecuencia con fragilidad, con características o recuerdos que generan vergüenza, culpa y dolor…
Eso me confronta. Hace unos años hice un boletín de la belleza de las cicatrices, en el que describía que algo que refleja una herida pasada ya superada, y que convencionalmente no encaja con patrones estéticos o armoniosos, tiene su encanto porque demuestra la historia particular de alguien.
Creo que una belleza similar tienen las heridas abiertas, la patología y el trauma tiene su parte fascinante, no por el dolor, pero sí por un momento auténtico y único de la vida de una persona que encierra un recurso potencial.
¿Qué es “sé tú mismo”?
Ayer disfruté mucho una película que ya había visto antes, se llama: Sólo Amigos, con Ryan Reynolds y Amy Smart.
Sin abundar en detalles, la película trata sobre la llamada “zona de amigos”, en la que un chavo trata de ser visto como pareja por una chica que le gusta.
