Con preocupación, tristeza, enojo…
Una manera de pausar estos sentimientos si son crónicos, se logra con la pregunta:
¿Esto es mío?
¿Qué tanto esta angustia, esta tensión, este miedo es mío?
¿Qué tanto es de otra persona o grupo?

Con preocupación, tristeza, enojo…
Una manera de pausar estos sentimientos si son crónicos, se logra con la pregunta:
¿Esto es mío?
¿Qué tanto esta angustia, esta tensión, este miedo es mío?
¿Qué tanto es de otra persona o grupo?

Las ganas, el ánimo, la inspiración, la motivación, son una experiencia que puede ser controlada.
El reto es que esta experiencia es abstracta y subjetiva.
No se ve, como el dinero en una cuenta, ni como el tiempo en un reloj o calendario.
Las ganas de estar con alguien, de hacer algo, de quedarse en un lugar, se alimentan o erosionan.

El juego es un lienzo que permite conocer cómo me muevo en condiciones más serias.
Es un principio de trabajo con niños y adolescentes en terapia:
más que el lenguaje, los juegos y los dibujos muestran con pureza lo que pasa en su interior.
Y de adulto puedo aprovechar ese contexto para descubrir cómo interactúo con la realidad, en mis relaciones, trabajo o economía.

En una época que se enfoca en la productividad, el consumo, los beneficios y vivir intensamente, resulta frecuente encontrarse con la frustración de no obtener resultados a partir de un esfuerzo que antes generó una consecuencia bien definida…
Esa pregunta me generaba mucha frustración…
¿Por qué no parece simétrica la proporción de sentimiento en una pérdida que en una ganancia de la misma experiencia?
Seguir leyendo ¿Por qué duele perder más que saborear una ganancia?

En momentos en los que una emoción me rebasa y quisiera dejar de sentirla, me sirve recordar una clase de baile…
La mestra me comentó:
¿Cómo es tu personalidad?, y ¿cómo quieres bailar?
Ésta pregunta me ayuda a diluir emociones incómodas con relación a lo que más me gusta, lo que más me duele, lo que más repito.

En un libro de nombre: El Don de la Terapia, hay una idea que de vez en cuándo mencionó en el consultorio…
…Y cuando algo me abruma esa propuesta me da una nueva perspectiva:
“Si no me hablarás de eso, ¿ de qué me hablarías?”

Preguntarme en un lapso definido de una experiencia cuál fue mi peor momento, me ayuda a aprender y a rastrear que decisiones influyeron para ese malestar.