En una noche de insomnio en la que me ponía cada vez más ansioso pensando en temas de pareja, de salud y económicos, me ayudó a romper esa inercia paranoica una triada:
perdonarme, celebrarme o agradecer…

En una noche de insomnio en la que me ponía cada vez más ansioso pensando en temas de pareja, de salud y económicos, me ayudó a romper esa inercia paranoica una triada:
perdonarme, celebrarme o agradecer…

El siguente es un fragmento de Libera tu Magia de Liz Gilbert:

HAZ OTRA COSA
¿Cómo te quitas de encima la sensación de fracaso y vergüenza para seguir?
En primer lugar, perdónate.

Considerado el texto anterior, ahora propongo una medida concreta que posibilita la certeza al respetar un proceso de incertidumbre.
La idea la tomé de un paciente que terminó una relación y se hundió…
Empezó su duelo con una resignación atípica:
en lugar de obligarse a estar bien, se permitió deprimirse el fin de semana que pasó la separación.

“Respeta tu proceso”
Ésta idea me parece más amable y eficiente que:
“Suelta”.
“Defínete”.
“Fluye”.
“Sé congruente.”
“Atrévete”.
“El 《no》 ya lo tienes”.
“¿Qué es lo peor que podría pasar?”
Al menos, a mí me ocurre qué entre más me obligo a definirme con empezar algo nuevo que me intimida, o con cerrar un ciclo que me pesa en una relación o en un trabajo…
Más me engancho y más pierdo confianza en mi decisión.

Una paciente me contaba de su sobrina…
Tiene 12 años y su mamá le encontró un hueco en el cuero cabelludo…
Al parecer se estaba rascando por ansiedad.
Seguir leyendo Mis miedos infantiles que que creo preocupaciones adultas

Creo que con cierto nivel de consciencia llega una frustración muy particular:
Estar tropezando con la misma piedra y que haga lo que haga concluyó con una emoción incómoda.

Por lo general rechazo emociones que no me hacen sentir cómodo, por ejemplo: la tristeza, el dolor, la confusión y, en particular, la ansiedad.
El reflejo de rechazar es natural si algo lastima, pero la mayoría de las veces, rechazar una emoción, la amplifica.
Una forma amable y más práctica de diluir un sentimiento desagradable implica tomarlo como combustible.
El otro día abrumado, empecé a decirme que debería ser más congruente…
Era una de varias exigencias nebulosas que se filtraban con mi preocupación.
De pronto caí en la cuenta que ya llevaba varias…
“Deberías de ser más maduro”, “deberías de ser menos infantil”, “deberías de ser menos dramático”…


Me sorprende lo sigilosa e impactante que es la influencia del miedo y la culpa en tantos de mis deseos y objetivos.