Esa pregunta me generaba mucha frustración…
¿Por qué no parece simétrica la proporción de sentimiento en una pérdida que en una ganancia de la misma experiencia?
Por ejemplo, ¿por qué no se siente tan bien tener salud a perderla, o ganar mil pesos a como duele perder la misma cantidad?
En general la emoción que ocasiona una pérdida es más profunda, que la que brinda una ganancia.
Hace unos años me dio claridad encontrar la explicación psicológica:
El cerebro está diseñado para sobrevivir, no para disfrutar, en consecuencia, se enfoca en automático en amenazas potenciales y deja registros profundos de ellas…
Una recompensa no es amenazante, complace, pero al no implicar un riesgo, no es tan fácil que deje una huella…
Hace unos días encontré una respuesta que añadía sentido a la explicación psicológica de por qué es más profundo el sentimiento de pérdida que el de ganancia…
Por culpa inconsciente (y a veces también consciente).
La dificultad para disfrutar algo o, ser tan vulnerable a la sensación de fracaso, también se nutre de culpa inconsciente que arrastramos…
Me parece práctico y valioso que cuando surja una frustración por no ser tan capaz de disfrutar algo, introduzca la cuestión: ¿en dónde, con quién, desde cuándo…
…me siento culpable?
Creo que ahí existe una posibilidad de empezar a resolver temas pendientes y de ir entrenando la sensibilidad para disfrutar, merecer, recibir…
Y, quizá, incluso de anticipar y diluir autosabotajes.
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Tener la capacidad de disfrutar y darle el mismo (o más valor) a los logros que a los fracasos si es todo un tema.
Gracias, Arturo.
Me encanta leer, y ponerme a pensar .
Es todo un tema,un arte y un entrenamiento Monse, la gratitud y el optimismo no vienen en nuestro diseño, pero es posible integrarlos.
¡Gracias por comentar!
Aprender a ganar, saber perder, tomar ambas como un paso por paso sin demasiada culpa pero con suficiente responsabilidad.
Gracias, DOC!!!
Y distinguir también entre culpa y responsabilidad es parte del proceso y permite aprender y seguir adelante con herramientas en lugar de atorarnos con un flagelo.
Gracias por comentar Soledad!