
En la foto aparece un libro con el que hice mi transición al 2020.

En la foto aparece un libro con el que hice mi transición al 2020.

“¿Cómo se siente?”
Es la pregunta que me hago cuando me siento mal, de verdad mal.

En menos de 2 semanas ya me enfermé 2 veces…
No me daba gripa desde agosto del año pasado.
Aún con frío o algún que otro cambio brusco de temperatura por descuido, no me había pasado.
También me encuentro con una llantita en la cintura que no estaba aún con algunos atasques ocasionales.
Eso tampoco había pasado.

No deja de sorprenderme lo fácil que es mi tendencia a sentir que podría hacer las cosas mejor.
Esta semana un paciente lo expresaba como el sentimiento de que debería de estar haciendo algo diferente, pero ni siquiera tiene claro a veces ese “algo” que se debería hacer.
Encontré esa idea en el libro: Lo que me gusta de mí de David R. Hamilton.

Me gusta la imagen de que tenemos franquicias en nuestro interior.

Así como un Mc Donald ‘s, o un Starbucks distribuyen sistemas de negocios que no necesitan de un gerente particular o un grupo de personas específico, así tenemos en nuestro mundo interno franquicias que nos dejan figuras importantes que pasan en nuestra vida y que no necesitan estar presentes. Seguir leyendo Franquicias emocionales

Esta semana le comentaba a 2 pacientes en diferentes momentos la manera de pasmar esa vocecita interna que tenemos para juzgar y devaluar todo lo que hacemos.
Es frecuente que cuestione mis decisiones.
Que piense que pude hacer mejor cualquier cosa.
Si duermo mucho, me pregunto por qué no aprovecho el tiempo, sino duermo, me digo que debería descansar más. Si ahorro, me digo que debería darme chance de disfrutar, y si gasto, que moderarme sería prudente.
Con movimientos pequeños y grandes surgen autocríticas dentro de mi cabeza.
Es cansado.
Pero una manera que me funciona para eliminar ese ruido de juicios insatisfechos de mi propia consciencia supone decirme:
FALLA Seguir leyendo Falla
Hace 7 años mi mamá tuvo una crisis en mera navidad.

La internaron por 2 semanas por una hernia que se complico y llevaba varios meses de perder peso y volver, en consecuencia, cada vez más arriesgada la posibilidad de una cirugía.
Me gustó y me asustó esta idea cuando la leí:
NO ERES TUS EMOCIONES, ERES TUS ACCIONES.
Tengo cierta claridad acerca de la congruencia entre las palabras y las acciones.

Es probable que en un tiempo cambie de opinión al respecto, pero hasta el momento, no deja de sorprenderme la fidelidad con la que se puede predecir lo que hará alguien de acuerdo a lo que dice. Entre más diga que hará algo, menos lo hará.