Psicólogos DF: Qué gano cuando pierdo (Parte 1 de 2)

Qué gano cuando pierdo (Parte 1 de 2)



El martes platicaba con un paciente y le pedía que se preguntara algo.

Mis maestros me enseñaron a ser muy cuidadoso con prometer o garantizar algo, ya que el estado de ánimo o el psiquismo o lo que sea que llevamos dentro, es una variable cambiante e impredecible…

Sin embargo, me arriesgué a sugerirle eso, ya que he comprobado las virtudes aclaradoras de esa pregunta.

¿QUÉ GANO?

Me he dado cuenta que no hay conductas absurdas en sí… Lo que decimos, hacemos, pensamos o sentimos, tiene un sentido…
Aún lo que más nos duele, nos destruye, nos desconcierta… tiene un sentido y cuando hago pausa en un momento de confusión o desesperación lo primero que viene a mi cabeza si me pregunto qué gano es: ¡NADA!

Es la reacción normal que yo manifiesto cuando algo me rebasa, la segunda reacción que tengo si insisto aún sintiéndome un tonto que busca el hilo negro donde sólo hay frustración es un esbozo de paz conmigo.

Y entonces empiezo a descubrir que lo que hice, dije, pensé, sentí y terminó lastimándome o lastimando a alguien más fue un recurso desesperado que tenía en ese momento.

Lo más padre, es que, cuando le encuentro un sentido y luego lo platico con la persona involucrada si es que la hay (porque a veces nuestras luchas son intestinas y no hay un oponente externo), sin quitarme mi parte de responsabilidad y con la intención de reparar, esa emoción desagradable o conducta errática tiende a resolverse porque se hace consciente y deja de hacer ruido.

No nos autodestruimos gratuitamente, y una manera de evitar repetir patrones de comportamientos o emociones que nos duelen es dejar de luchar con ellos por un momento y asumirlos con consciencia.

Psicólogos DF: ¿Qué ganas cuando pierdes? (Parte 2 de 2)



Qué ganas cuando pierdes (Parte 2 de 2) o
¿Por qué me peleo?

Hace poco me cayó un veinte: tiendo a huir del conflicto, y eso provoca dos cosas:
1) O bien, desarrollo relaciones superficiales con las personas o conmigo mismo (si es que existe esa posibilidad), o bien,

2) acumulo tensión hasta que, por una trivialidad, acabo con el estómago destrozado o exploto después de aguantar muchas cosas que no quise expresar en su momento.

Si se sabe vivir, hacer drama, mostrar disposición hacia cómo vive la situación la otra persona, y se habla para resolverse, el conflicto genera confianza en las relaciones y en uno mismo para expresar algo que no te gusta sin temor a ser rechazado, juzgado o lastimado.

Es normal equivocarse, es normal, y, hasta saludable, hacer berrinches, si se reconocen y se saben modular las emociones desagradables para desahogarse sin herirse uno mismo o a alguien más.

Creo que hay dos razones por las que me peleo con gente que es importante para mí, y que si tengo claro esos motivos, será más fácil perderle el miedo al conflicto y llegar a relaciones ricas, profundas, recíprocas y prolongadas:

1. Me peleo para alejarme:

Saboteo una relación en la que siento más emociones de las que me creo capaz de manejar y pelearme, me ayuda a sentir coraje para anestesiarme del dolor de la pérdida potencial. Si me peleo contigo, te voy a odiar, si te odio, es menos difícil sentir que te voy a extrañar. Si me enojo contigo y te echo la culpa de mi malestar, hago como que voy más ligero, no siento tanta culpa y justifico mi conducta para venderme la idea de que soy el agraviado y tú eres la maldad personificada.

2. Me peleo para acercarme:

Hay ocasiones en las que una relación se vuelve cordial, gris, aburrida… y una manera de preservarla es a través del conflicto.
Me explico: Cuando estoy enojado, nervioso o asustado, siento una corriente de muchísimas hormonas en mi cuerpo. Estoy alerta e hipersensible a lo que la otra persona me diga o haga y también me preparo para lastimar y defenderme… me vuelvo muy bueno para recordar faltas y deficiencias de la persona que es importante para mí…

En ese momento estoy conectado con esa persona, la relación está viva y clara… El problema es que la relación se enfoca en estar viva para criticar, maltratar o defenderme, en lugar de estar viva para comprender el dolor ajeno o rememorar los motivos por los que esa relación vale la pena.

Si consideras estos dos puntos, la próxima vez que huyas de un conflicto, pregúntate si vale la pena caer en una relación superficial o quedarte con algo atorado en la garganta, y la próxima vez que te pelees con alguien importante para ti, pregúntate si es para sabotear esa relación o para revivirla a través del dolor con una inyección de adrenalina.

Psicologos DF: Cómo perder sin que te duela

Cómo perder sin que te duela


La semana pasada leí un cuento que venía en un libro de Jorge Bucay, me gustó mucho y decía más o menos así:

Psicólogos DF psicólogos Colonia del Valle psicólogos dependencia emocional terapia de pareja psicólogos México Psicólogos Benito Juárez
A veces atesoramos, ese apego genera dolor

En un mercado de oriente, había un monje vestido con harapos.
Pedía limosna en el enorme bazar atestado de gente, cuando un hombre un hombre le tocó el hombro y le dijo:

-¡Oye! ¡Dame mi tesoro! Seguir leyendo Psicologos DF: Cómo perder sin que te duela

Psicólogos DF: Hasta en los celos hay razas

Hasta en los celos hay razas



Psicólogos DF psicólogos Colonia del Valle psicólogos dependencia emocional terapia de pareja psicólogos México Psicólogos Benito Juárez
celos

Durante mucho tiempo pensé que los celos eran una manifestación de inseguridad y baja autoestima, de personas patológicamente dependientes y primitvas…

 

Así pensaba de los celos, hasta que los sentí. Entonces, me he dado cuenta que con el paso de los años me he vuelto más celoso, irónicamente, me he sentido más seguro y he disfrutado de relaciones más intensas y profundas. Seguir leyendo Psicólogos DF: Hasta en los celos hay razas

Psicologos y Terapia DF

error: Content is protected !!