Archivos de la categoría Motivación

¿POR QUÉ COMPLICARME LA VIDA?

4am: un mosquito zumba cerca de mi cabeza en la obscuridad.

Me irrita…

Luego pienso algo raro: ¿quieres luchar o quieres jugar con el mosquito?

Y entonces me surge otra pregunta:

¿Quieres luchar con la vida o quieres jugar con ella?

De ahí me hago otra pregunta más, que ya había pensado antes, sólo que era un reclamo retórico, ahora se vuelve una duda genuina:

“¿POR QUÉ COMPLICARME LA VIDA?”

 

Seguir leyendo ¿POR QUÉ COMPLICARME LA VIDA?

Lo que necesito.

Es frecuente que piense o sienta que “necesito” algo, cuando puede que sea un “quiero”, que si le rasco más a fondo, en realidad es un capricho…

Que ni siquiera quiero, y mucho menos necesito.

Es muy poco lo que necesito para sobrevivir:

1. Respirar.

2. Agua.

3. Comida.

4. Ir al baño.

5. Sueño.

6. Ropa que me proteja del clima

 

Fuera de esos 5 esenciales, que entrarían por definición en la categoría de NECESIDAD, hay unas cuantos procesos que me conviene (no “tengo”, “no debería”) cultivar como “QUIEROS” para dirigirme hacia un sentimiento de paz y satisfacción:

1. Cuidado de mi salud.

2. Aprender a escucharme y confiar en mi intuición.

3. Definir cuáles son mis pocos valores personales clarísimos según mi experiencia, mis fortalezas y mis cicatrices.

4. Cultivar relaciones con personas significativas que me enriquecen.

5. Expresarme.

Seguir leyendo Lo que necesito.

Desear sin urgencia

Apetecer“, es un verbo al que le agarro gusto de poco tiempo para acá.

Me resulta muy práctico en mi día a día.

Cuando menos me estreso, es cuando algo se me antoja. En esa posición  no existe una necesidad por alcanzar; por consiguiente no hay miedo a la pérdida o al fracaso.

Apetecer, es una intención que me ayuda a soltar espectativas y a moverme con curiosidad y ligereza con ganas de dejarme sorprender.

Seguir leyendo Desear sin urgencia

Compasión contigo

* El siguiente texto es un fragmento de Lo Único que Importa de Neale Donald Walsch.

¿Qué tan alta está la barra?

Hablemos un poco, por favor, de las expectativas. Específicamente, las que te fijas para ti mismo.

[…] ten cuidado de no “fijar la barra” demasiado alta en términos de cómo o cuándo llegar allí. 

[…], todo lo que haces te lleva adelante en la senda de la evolución, así que no te regañes ni te atormentes por no “hacerlo bien” […].

Nada te hará sentir entrampado más rápidamente que esperar lo imposible de ti mismo.

No estás obligado a ser o hacer nada, y nada se exige de ti.

Seguir leyendo Compasión contigo