Lucha o huida

Cuando algo nos rebasa, tenemos 2 reacciones primarias: peleamos o evadimos.

Hacer consciencia de este mecanismo puede generar alivio.

Lo primero que nos corresponde en ese sentido, es cuidar de no juzgarnos y reconocer que es natural ser reactivos frente al estrés.

Sólo darnos cuenta de este hecho, más que justificar una posible impulsividad, disminuye presión.

Después toca descifrar si tendemos a evadir o a pelear.

Y al final, ir más lejos de la circunstancia que nos conflictua, para preguntarnos qué hay detrás de eso que vemos como detonador de nuestras reacciones.

Somos mañosos… aún cuando existe un predominio, también somos selectivos con eventos y personas para evadir o imponernos.

Aquí es importante aclararnos y anticipar qué circunstancias concretas tendemos a evitar y  dónde nos permitimos explotar.

Si huyes…

¿Qué te persigue?

¿El tiempo, la economía?

Sí confrontas…

¿Contra qué o quién luchas?

¿Tu pareja, familia, trabajo, una enfermedad, la incertidumbre?

Sin descartar presiones externas, es notable  que somos hábiles para darle una continuidad tremenda a esos escapes o confrontaciones en nuestro interior, con recuerdos, fantasías, análisis y voces internas.

Muchas veces ni siquiera un evento concreto genera una catarata de adrenalina en nuestro interior, sino algo que recordamos o anticipamos.

La mayoría de nuestras luchas y huidas se dan en nuestro interior; si caemos en la cuenta de este detalle es posible empezar a sentir mayor confianza en nuestras reacciones y menor miedo frente a situaciones externas.

Digiprove sealCopyright secured by Digiprove © 2021 Arturo Hernández

6 comentarios en “Lucha o huida”

  1. Hola Arturo, me queda duda con el último párrafo, como es que al hacerme consciente me genera mas confianza y menos miedo.

    Muchas gracias,
    Bonito fin!

  2. Es un hecho que evadir casi no se me da… me cacho muchas veces haciendo un diálogo interno diciendo exactamente lo que quiero externarle a la otra persona e incluso teniendo las posibles respuestas que (según yo) me puede dar la otra parte.
    No me considero una persona “confrontativa” pero, cuando se tata de darme claridad, prefiero conforntar.
    Qué buena entrada, DOC!!

    1. A veces la vida y las circunstancias nos atrincheran de una forma tan precisa que no nos queda de otra más que descubrir nuestra capacidad de confrontar por más pasivos que creamos que somos…

      Y lo mismo sucede cuando pensamos que no tenemos otro recurso más que confrontar a la realidad, llegará el momento en que descubriremos nuestra grandeza en aprender a “someternos y rendirnos” sin que eso suponga una “calificación” en nuestro currículum de vida.

      ¡Gracias por comentar Soledad!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *