Lo que necesito.

Es frecuente que piense o sienta que “necesito” algo, cuando puede que sea un “quiero”, que si le rasco más a fondo, en realidad es un capricho…

Que ni siquiera quiero, y mucho menos necesito.

Es muy poco lo que necesito para sobrevivir:

1. Respirar.

2. Agua.

3. Comida.

4. Ir al baño.

5. Sueño.

6. Ropa que me proteja del clima

 

Fuera de esos 5 esenciales, que entrarían por definición en la categoría de NECESIDAD, hay unas cuantos procesos que me conviene (no “tengo”, “no debería”) cultivar como “QUIEROS” para dirigirme hacia un sentimiento de paz y satisfacción:

1. Cuidado de mi salud.

2. Aprender a escucharme y confiar en mi intuición.

3. Definir cuáles son mis pocos valores personales clarísimos según mi experiencia, mis fortalezas y mis cicatrices.

4. Cultivar relaciones con personas significativas que me enriquecen.

5. Expresarme.

Detallo cada uno de estos últimos 5 puntos a continuación:

1. Cuidado de mi salud.

Es común preocuparme por la casa en que vivo o pienso vivir, lo mismo con el cuidado del automóvil, sin que deje de ponerle gas o llevarlo a que lo verifiquen como mínimo…

Pero a veces no soy tan sensible con el vehículo y el hogar que tengo en este viaje que es la vida, sometiéndolo a desvelos o mal pasadas, o no atender dolorcitos que no son incapacitantes…

Y terminan por pasar factura cara…

Un ingrediente fundamental para disfrutar, supone la salud. No es nada fácil saborear o ser presente, si algo me duele o me angustia.

Es fácil darla por supuesta, hasta que me falta.

 

2. Aprender a escucharme y confiar en mi intuición.

Entrenarme en bajar el ruido a todo lo que me rodea, en tener momentos de aislamiento y soledad, no sólo es una vacuna contra la ansiedad, sino que me capacita en escuchar y aclarar mis necesidades y deseos más íntimos y particulares que distinguen mi singularidad y que nadie más tiene, ni tendrá.

 

3. Definir cuáles son mis pocos valores personales clarísimos según mi experiencia, mis fortalezas y mis cicatrices.

Angustia y resentimiento garantizados, además de sentirme poco valorado, incapacidad para poner límites, postergar el conflicto hasta que se vuelve inevitable y esperar que los demás me valoren y me lean el pensamiento…

Son algunos de los efectos colaterales de no definir lo que para mí es importante si es que tiendo a nadar de muertito por la existencia, guiándome por lo que otros me dicen que “debería” ser de acuerdo a mi edad, género, nivel socioeconómico, etc.

 

4. Cultivar relaciones con personas significativas que me enriquecen.

Para compensar la profundidad de períodos de introspección del punto 2, la interacción  con personas valiosas para mí, me posibilita ver ángulos que mi historia y puntos ciegos no me brindarán.  Compartir con personas importantes (no necesariamente muchas), amplificará momentos alegres y amortiguará pérdidas que inevitablemente trae la vida.

 

5. Expresarme.

Hay diferentes niveles para este punto. Considero fundamentales 2 modalidades de expresión.

La primera, de las emociones que me generan los impactos de la realidad; desarrollar habilidad para poder compartir con delicadeza mis emociones me dará relaciones más ricas en matices a la vez que me permitirá estar en paz conmigo, al drenar rencor y eliminar hubieras.

La segunda modalidad implica desentrañar cuáles son mis talentos, cómo puedo contribuir, cuál es mi  llamado… Cantar, bailar, dibujar, escribir, entrenar, escuchar, dirigir… qué características tengo, qué heridas me distinguen… aclarar esas respuestas me permitirá sentir que trasciendo sin agobiarme por necesidades creadas para tapar vacíos.

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