La mayoría de las cosas que hacemos las aprendimos.
Andar en bicicleta, manejar, comer de cierta forma…
Esas son cuestiones concretas que podemos rastrear de acuerdo a los hábitos de nuestro entorno y a quienes nos criaron: familia, maestros de escuela, amigos.
No somos tan conscientes de que nuestras reacciones emocionales también son mecanismos aprendidos por:
1. Seguir el ejemplo de alguien más, o,
2. Un chiripazo que nos permitió resolver superficialmente algún conflicto, y que nos condicionó para tomarlo en cuenta en el futuro porque funcionó.
Desde hace 1 mes empecé a releer libros que me han acompañado en crisis personales y me permitieron estructurarme a partir de dejar de clavarme con mi entorno, para enfocarme en pensar y sentir cosas agradables.
En general, procuro no ver noticias o redes sociales para evitar empacharme con sobreinformación.
Soy más cuidadoso en estos momentos, reconozco que soy vulnerable a estímulos que me rodean, no importa si inspiran o desalientan, sé que me van a influir.
De manera natural nuestro sistema nervioso está predeterminado para sentir miedo.
Y las condiciones actuales van a acentuarlo.
Cuando mi cabeza empieza a dibujar en alta definición escenarios de terror en materia de salud o economía, busco algo que me genere claridad y esperanza para moverme y elaborar proyectos o conocerme.
Los libros que a continuación menciono me recuerdan la importancia de cuidar lo que pienso y estrategias para obtener alivio en escenarios de incertidumbre.
Pensaba hacer esta lista y justo una expaciente me escribió hoy para pedirme alguna recomendación. No creo en las coincidencias, así que comparto estos textos con la intención de que así como a mí me organizan en mi interior en momentos de inquietud, otras personas puedan enfocar su atención en elementos que les ayuden a sentirse fuertes y seguras.