El portafolio de evidencias.

Fragmento de uno de mis portafolios contra la autocrítica.

Todos tendremos momentos de apatía, falta de confianza y miedo.

Es parte de nuestra naturaleza tener altas y bajas, deprimirnos y entusiasmarnos.

Anticipar esos momentos es la mejor manera de atacarlos.

Y una manera de amortiguar la duda o la autocrítica que paralizan supone tener un portafolio de evidencias de logros personales.

Si existe un elemento concreto como un comentario de reconocimiento, una foto o un video se vuelve difícil para nuestro juez interior devaluarnos. La autocrítica, entonces, se diluye.

Desde hace años llevo diarios, es inspirador leer logros registrados y recuerdos agradables. Una experiencia que me aporta mucha  confianza en particular, es el contraste. Tener un registro de algo que me frustró y una página después leer algo que me hizo sentir muy bien.

Esos cambios bruscos registrados, me ayudan a anticipar que si estoy  bajo de ánimo, es inevitable que aparecerá algo distinto  pronto. Tengo múltiples escritos que lo demuestran. Al leer esas notas de inmediato empiezo a sentirme menos indispuesto.

También en una pared de mi casa tengo fotos y frases que me hacen sentirme afortunado y agradecido. Cuando como tengo en frente mío esas evidencias de que la vida me trata bien. Si tengo un mal día, levantar la cara de mi plato y sólo mirar al frente ya me anima.

De un tiempo para acá abrí una cuenta privada de Instagram. No tengo a nadie que me siga ahí.  Sé que si la hago pública empezará una búsqueda de aprobación y  todo lo que suba tendrá por objetivo sentirme reconocido.

No es esa mi intención. El objetivo de esa cuenta es tener un archivo privado de cosas triviales y grandes que me hicieron sentir bien en algún momento.

Múltiples cafés y alimentos, personas significativas, ejercicios, mapas de rutas recorridas, viajes, pagos inesperados…

Ahí se guarda.

Cualquier cosa que me emocionó y que coincida con que tengo el celular a la mano, ahí  va.

La voz que nadie escucha y que me llena la cabeza de dudas y miedos, disminuye su volumen, a veces calla por completo, cuando en un momento en el que no me siento bien le echo una mirada a ese portafolio de evidencias.

Es gratis, accesible y práctico, siempre listo para  estimular momentos en los que me sienta desanimado.

En lugar de buscar sentirme bien todo el tiempo, reconozco mi humanidad heterogénea y consciente de que no me gusta sentirme preocupado o vulnerable de manera indefinida, anticipo cómo me voy a tratar en esos momentos de bajón.

Primero aceptándolos, después demostrándome con hechos concretos que he estado bien, demasiado bien, así que es natural volver a estar bien.

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4 comentarios en “El portafolio de evidencias.”

  1. Doc!!!
    Cuando puedo ver un pequeño, aunque sea pequeñito, logro lo atesoro porque, de vez en cuando recurro al recuerdo para sentirme “no tan mal”…
    Gracias por la entrada, Doc!

    1. Mantén presentes tus éxitos Soledad, esas evidencias ayudarán a que te sientas un poquito menos mal o mucho más animada en tus buenos momentos.

      Mostrarnos con cosas concretas nuestros triunfos le baja el volumen a la voz de nuestro crítico interno.

      ¡Gracias por comentar!

  2. Me cuesta mucho dejar de preocuparme puede ser desde lo más mínimo hasta lo más importante o complicado, soy exageradamente aprensiva entiendo que puede tener ventajas y desventajas dependiendo de la situación en la que me encuentre, estos días de pandemia puedo amanecer triste trato de cambiar mi estado de ánimo de varias formar lo logró por un ratito y más tarde vuelve el malestar, como puedo evitar tener tantos suve y bajas. No logro concentrarme en leer, estudiar, escuchar audios. Me pierdo en nada Y en todo. Diario me preguntó porque nada más no puesto estar tranquila.

    Yo veo fotos, vídeos y trato de aclararme las cosas de lo que estoy sintiendo en el momento, lloro y eso me ayuda un poco pero después me siento mal.

    Aveces solo quisiera no sentir nada.

    1. Fabi, lamento la lucha por la que atraviesas.

      Esas subidas y bajadas, la dificultad para concentrarse, la preocupación constante… son llamados de atención para mirar dentro de ti.

      No busques eliminarlos, siénte, asume ese caos, aborda su incomodidad. Explora esas sensaciones que parecen tan desagradables y llegarás al alivio.

      Ahí ver foros y recuerdos o imaginar proyectos te afianzará en la paz y en la confianza.

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