¿CUÁNTAS COSAS HE HECHO, COMPRADO, COMIDO POR ANSIEDAD?
O mejor dicho:
¿Cuánto hago por tratar de no sentir ansiedad?
¿CUÁNTAS COSAS HE HECHO, COMPRADO, COMIDO POR ANSIEDAD?
O mejor dicho:
¿Cuánto hago por tratar de no sentir ansiedad?
Adaptación y traducción del capítulo: “Palabras de Poder“, de:
Ilgner, Arno The rock warrior’s way: mental training for climbers (El Camino del Guerrero de la Roca: entrenamiento mental para escaladores).

La energía va a dónde ponemos la atención.
El observador determina el acontecimiento.
Son un par de enunciados que definen lo que es el “efecto observador”.

Compararme…
Es una de las acciones que tienen la mayor frecuencia para hacerme sentir mal.
No es fácil, y probablemente ni siquiera posible, no compararnos, con otros y con nosotros mismos en otros momentos de nuestra vida.

Seguir leyendo Juicios, expectativas e ideales = infelicidad garantizada

La naturaleza es cíclica, se compone de opuestos.
Y nosotros, en tanto que seres orgánicos, también tenemos contrastes.
A eso me refiero con la idea de que está bien no estar “bien”, todo el tiempo.
Estar bien crónicamente sería como el calentamiento global, un extremo distorsionado que terminaría por generar estragos.

Me ha costado respirar.
Me he puesto tembloroso.
He sentido el pecho apretado, la garganta cerrada y ganas de llorar sin poderlo lograr.
* El siguiente texto es un fragmento de Lo Único que Importa de Neale Donald Walsch.

Hablemos un poco, por favor, de las expectativas. Específicamente, las que te fijas para ti mismo.
[…] ten cuidado de no “fijar la barra” demasiado alta en términos de cómo o cuándo llegar allí.
[…], todo lo que haces te lleva adelante en la senda de la evolución, así que no te regañes ni te atormentes por no “hacerlo bien” […].
Nada te hará sentir entrampado más rápidamente que esperar lo imposible de ti mismo.
No estás obligado a ser o hacer nada, y nada se exige de ti.
Amarrarnos las agujetas, hablar, leer, caminar…
La mayoría de las cosas que hacemos las aprendimos.
Andar en bicicleta, manejar, comer de cierta forma…
Esas son cuestiones concretas que podemos rastrear de acuerdo a los hábitos de nuestro entorno y a quienes nos criaron: familia, maestros de escuela, amigos.
No somos tan conscientes de que nuestras reacciones emocionales también son mecanismos aprendidos por:
1. Seguir el ejemplo de alguien más, o,
2. Un chiripazo que nos permitió resolver superficialmente algún conflicto, y que nos condicionó para tomarlo en cuenta en el futuro porque funcionó.


Todos tendremos momentos de apatía, falta de confianza y miedo.
Es parte de nuestra naturaleza tener altas y bajas, deprimirnos y entusiasmarnos.
Anticipar esos momentos es la mejor manera de atacarlos.
Me sorprende la ironía de las emociones.
Son fugaces, espontáneas. Cuando las vivimos, creemos que durarán para siempre. Seguir leyendo Exagerar antes que controlar