El siguente es un fragmento de Libera tu Magia de Liz Gilbert:

HAZ OTRA COSA
¿Cómo te quitas de encima la sensación de fracaso y vergüenza para seguir?
En primer lugar, perdónate.
El siguente es un fragmento de Libera tu Magia de Liz Gilbert:

HAZ OTRA COSA
¿Cómo te quitas de encima la sensación de fracaso y vergüenza para seguir?
En primer lugar, perdónate.

Considerado el texto anterior, ahora propongo una medida concreta que posibilita la certeza al respetar un proceso de incertidumbre.
La idea la tomé de un paciente que terminó una relación y se hundió…
Empezó su duelo con una resignación atípica:
en lugar de obligarse a estar bien, se permitió deprimirse el fin de semana que pasó la separación.
Con preocupación, tristeza, enojo…
Una manera de pausar estos sentimientos si son crónicos, se logra con la pregunta:
¿Esto es mío?
¿Qué tanto esta angustia, esta tensión, este miedo es mío?
¿Qué tanto es de otra persona o grupo?


Volverme pragmático es una forma de encontrar alivio cuando una emoción desagradable me abruma.
Si le encuentro un sentido a mi agobio, lo percibo de una manera diferente y empieza a diminuir la incomodidad.

Llorar y cerrarme.
Ya no quería jugar y balbuceaba algo ininteligible entre sollozos para abandonar el turista mundial.
Eso pasó algunas veces en casa de mi abuela con mis tíos y mis papás. Tenía 5 años, quizá menos.

El uso inconsciente de la tecnología para hacernos sentir miserables, es más frecuente de lo que imaginamos.
Poner a nuestro mundo interno en su lado más obscuro: inseguridad, miedo, envidia… a competir con escaparates digitales editados, es una constante en este automaltrato.
Procuro escribir cada día en la mañana, es muy raro que no lo haga. Algo surge la mayoría de las veces: recuerdos, frustraciones, gratitudes, aprendizajes, alguna rumiación…
Y si llego a quedarme frente a la libreta, con el café sin saber qué poner más allá de número a la página o la fecha del día, me ayuda mucho lo siguiente:

Austin Kleon y su lista de gratitud y de petición, en el libro Keep Going.

Una idea que no deja de sorprenderme consiste en que la mejor manera de aprender es enseñar.
Aún más que hacer, compartir algo, me obliga sin esfuerzo a hacerme consciente de lo que trato de transmitir.
Con esta experiencia me vino a la cabeza este principio básico de escalar:
“Si quieres que te duren las manos, usa las piernas.”
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La inconformidad genera grietas en la estructura, rutinas y manías que tengo.