
Ansiedad, dolor, confusión, tristeza, impotencia, son sensores que me indican hacer ajustes.
En general, tienen avisos previos más sutiles.
Si hay una emoción que me abruma, trato de rastrear sus antecedentes para hallar la causa y solucionarla, integrarla o soltarla.
Si no encuentro la raíz. Trato de ser muy atento a cuáles son mis peores momentos y en cuáles siento alivio.
Los “malos” momentos me ilustran hemorragias de ánimo.
Por el contrario, cuando siento ligereza o algo de claridad, también procuro descifrar qué eventos o pensamientos me inspiraron…
Y, además, ver si hay una “cruda” emocional o física, después de esa experiencia o si el alivio perdura, para integrarla como un recurso lúcido para motivarme en crisis emocionales.
En síntesis el proceso que hago para desarrollar herramientas de armonía interna son:
- Detecto emociones incómodas.
- Trato de reatrear la causa.
- Freno la fuga de esa emoción incómoda.
- Busco inspiración.
- Evalúo si hay un impuesto posterior por esa inspiración o si el alivio es de largo plazo.
¿A qué te refieres con frenar la fuga de esa emoción incómoda?
Hola Raquel!
Gracias por preguntar.
Por “fuga de emoción incómoda”, me refiero a lo que previo describía como “hemorragia emocional”, es decir cualquier experiencia interna o externa que nos quita energía.
Por frenar una fuga de emoción, o de energía entiendo ser atento a lo que me desanima; es preguntarme cosas como:
” ¿esta relación me nutre o me drena?”,
“¿este espacio me inspira o me deprime?”,
“¿qué pienso, qué recuerdo, qué imagino, en este momento?” y: “¿esto que pienso me motiva o me pasma?”
Preguntas parecidas me ayudan a definir qué experiencias son un combustible y cuáles son vampiros energéticos. Y definidos los segundos es razonable empezar a filtrarlos.
Sólo con estar atento y bloquear experiencias que me quiten energía, ya ni siquiera tengo que buscar inspiración, debido a qué será más sencillo mantener un estado de ánimo dispuesto.
Si no gasto, ni tengo deudas energéticas, no necesitaré obligarme a buscar motivación o inspiración de manera indiscriminada y compulsiva.
¡Un abrazo!