No mires al frente.
Sólo mira abajo.
No mires a 1 metro, ni a 2, ni a 50, ni más allá.
No mires al frente.
Sólo mira abajo.
No mires a 1 metro, ni a 2, ni a 50, ni más allá.
Leí un cuento de Stephen King: La Niebla.

No me gustan las historias de terror, y me sentí muy incómodo durante toda la lectura del relato, sin embargo, me atrapó.
Una amiga me comentó que imaginaba que en mi vida vendrían varios cambios.
No me gustó oír eso, tiendo a acomodarme con rutinas y hallo cierto encanto en profundizar y encontrar matices en pocas experiencias que repito.
Le pregunté qué me sugería para adaptarme al cambio.
Me respondió: “Fluir”.


En 2011 me encontré con la siguiente idea:
Tu nivel económico es un promedio de las 5 personas más cercanas a ti.

El sábado en la noche me tomaba un chocolate y panes de dulce con unos amigos.
Una amiga decía algo que me hizo ruido:
… no me lo tomé personal, ni me sentí agredida, ahí me di cuenta, si yo no confiaba en mí, los demas tampoco iban a confiar en mí.
Seguir leyendo Si no confías en ti, cómo esperar que los demás confíen en ti

La regla que viene como título de esta entrada es la que más me llamó la atención de los principios que vienen en este libro.
Seguir leyendo “Trátate como si fueras alguien que depende de ti”
Al hacer la transición del 2019 al 2020, a finales de diciembre y el 1ero de enero hacía un balance y quedaba frustrado…

En enero de 2016 falleció el papa de un paciente.
Durante mucho tiempo hablamos de los conflictos que tenían, el rencor acumulado, el deseo de reconocimiento, la falta de empatía…
Y el terror a que un día no estuviera.
Tanto a mi paciente como a mí nos sorprendió que al momento del deceso de su padre, él se sintiera muy en paz. Triste, pero en paz.
Yo quedé intrigado, pues nunca había vivido una pérdida de un amigo o un familiar cercano, sin embargo, sí había testificado el inmenso dolor y vacío que dejaban las pérdidas de mascotas, parejas, familiares, y, en particular, de padres o madres.
En consecuencia, el miedo más grande que tenía era la llegada del día que mi mamá falleciera.
Cerebro de langosta
Leí una anécdota que me dejó pensando acerca de los momentos en los que me paralizo.
