“Trátate como si fueras alguien que depende de ti”

La regla que viene como título de esta entrada es la que más me llamó la atención de los principios que vienen en este libro.

“Trátate como si fueras alguien que depende de ti.”

Es más frecuente de lo que me gustaría ver lo autocrítico que puedo ser conmigo.

Inseguridades, dudas, remordimientos, comparaciones, son parte del repertorio que mi cabecita usa para frenar movimientos que van desde lo trivial hasta cambios profundos.

Una manera en que encuentro claridad para moverme con más decisión es distanciarme un poco de mí.

Preguntarme si lo que me digo, es algo que le diría a un paciente, a un familiar o aun amigo, es una forma de frenar la agresión interna.

No tengo hijos, ni mascotas, pero admiro el cariño y el atención que la gente que conozco llega atener por un ser que depende de sus cuidados.

A veces resulta más fácil cuidar a alguien que cuidarnos a nosotros mismos.

Creo que el contraste más brusco de esta experiencia se ve cuando nos enamoramos.

Hacemos y tenemos atenciones con la persona que nos mueve con una devoción muy honda.

¿Cómo sería enamorarnos de nosotros con nuestras respectivas carencias incluidas?

¿Cómo sería cuidar nuestra salud como si fuéramos nuestro hijo, pareja, e incluso, mascota?

¿Postergaríamos análisis, visitas al médico, comer o dormir a nuestras horas?

No puedo dar lo que no tengo. Si le brindo a alguien cuidado sin procurarme, voy a terminar por colapsar.

Si dedico tiempo y energía a resolver mis temas, tendré más disposición, recursos y experiencia para cuidar a quien quiero.

Es práctico y gráfico este principio:

“Trátate como si fueras alguien que depende de ti”.

 

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