Creo que hay 4 tipos de movimiento y si sabemos en cuál nos encontramos será más fácil aceptar nuestra humanidad y aprovechar la tendencia, beneficios y resistencias ( sí, es posible aprovechar también los obstáculos) que cada momento de vida nos posibilitan. Esos 4 tipos son:
Sin dejar de enfatizar la dualidad que tenemos para intentar comprendernos, paso de la analogía del jefe y empleado, a la del papá y el hijo adolescente que llevamos dentro.
Es un estereotipo la imagen del padre que se preocupa por su hijo rebelde al que le dice las cosas por “su bien” para encontrarse con una resistencia filial.
Desde hace 1 mes empecé a releer libros que me han acompañado en crisis personales y me permitieron estructurarme a partir de dejar de clavarme con mi entorno, para enfocarme en pensar y sentir cosas agradables.
En general, procuro no ver noticias o redes sociales para evitar empacharme con sobreinformación.
Soy más cuidadoso en estos momentos, reconozco que soy vulnerable a estímulos que me rodean, no importa si inspiran o desalientan, sé que me van a influir.
De manera natural nuestro sistema nervioso está predeterminado para sentir miedo.
Y las condiciones actuales van a acentuarlo.
Cuando mi cabeza empieza a dibujar en alta definición escenarios de terror en materia de salud o economía, busco algo que me genere claridad y esperanza para moverme y elaborar proyectos o conocerme.
Los libros que a continuación menciono me recuerdan la importancia de cuidar lo que pienso y estrategias para obtener alivio en escenarios de incertidumbre.
Pensaba hacer esta lista y justo una expaciente me escribió hoy para pedirme alguna recomendación. No creo en las coincidencias, así que comparto estos textos con la intención de que así como a mí me organizan en mi interior en momentos de inquietud, otras personas puedan enfocar su atención en elementos que les ayuden a sentirse fuertes y seguras.