Leí un cuento de Stephen King: La Niebla.

No me gustan las historias de terror, y me sentí muy incómodo durante toda la lectura del relato, sin embargo, me atrapó.
Creo que la genialidad de un escritor o director de cine supone su capacidad de conectarse con nuestro mundo interno a un nivel del que no somos conscientes.
La Niebla tiene ese impacto a través de un recurso muy eficiente: la sugerencia. No abunda en detalles, suelta algunos y la imaginación los devora y se construye una emoción que provoca lo que decía al principio: miedo y morbo.
La niebla es una bruma que avanza implacable y lenta, guarda en su interior algo que no queda claro y conforme medio se define, sugiere.
Ese es el trabajo del escritor.
Todo lo demás le corresponde al lector: proyectarse.
Sacar sus miedos, cicatrices, fantasías particulares en el lienzo que ya estableció el autor.
Creo que ése es mi peor miedo, un parásito taimado que ni sé que tengo y que brota cuando menos imagino con sugerencias más que evidencias concretas de libros, películas, noticias, chismes…
¿Qué detona tu miedo más informe? ¿Qué te deja vulnerable e impotente sin tener rostro o nombre?
Eso es a lo que tú te sentirás obligado de ponerle contorno con lo primero que te haga ruido.
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Materializar el miedo me facilita sobrellevarlo.
A veces es complicado cuando le pones nombre y figura pero, en mi caso funciona más.
Gracias, Doc!
Creo que ponerle nombre a las cosas, hacerlas concretas, nos da certeza y claridad.
Aunque a veces nos podemos tardar un rato en darle contorno a la angustia, antes volverla miedo, ahí, en lo informe ayuda mucho, rendirse.
¡Gracias por comentar Soledad!
el mieso nos paraliza pero a la vez nos enfrenta muy bueno Dr Arturo gracias