Cerebro de langosta

Cerebro de langosta

Leí una anécdota que me dejó pensando acerca de los momentos en los que me paralizo.


Las langostas tienen 350 millones de existencia, más que los dinosaurios, mucho más que nosotros.

Ocurre un fenómeno trágico cuando 2 animalitos de esta especie llegan a pelear entre sí para dominar su jerarquía por la adquisición de recursos.

La langosta que pierde una pelea, sufre alteraciones estructurales en su cerebro. De tener iniciativa, pasa a volverse sumisa.

En general, una pelea entre langostas deja estragos físicos serios a ambas partes; la vencida se ve obligada a volverse temerosa y cauta, pues de volver a intentar una pelea sin una tenaza o sin un ojo, sus posibilidades de morir se incrementan por mucho.

Todo lo anterior me llevó a recordar una “obligación” que teníamos en la bicicleta cuando entrenaba hace 15 años.

Subirnos a la bici lo más rápido que pudiéramos después de caernos.

Hay un aforismo que dice que hay dos clases de ciclistas: los que ya se cayeron y los que se van a caer.

Después de caer es natural que nuestro cerebro de langosta no quiera volver a exponerse a una segunda caída.

Y la manera más rápida de elaborar ese miedo es subir de nuevo a la bicicleta lo más pronto posible después del percance.

Así se trasciende el miedo. De otro modo se amplifica, y cada vez será más difícil volver a subir.

En lo cotidiano nos vamos a caer si nos movemos, vamos a fallar, tener rechazos y pérdidas.

La manera de resolver esa amargura del fracaso, es repetir la ejecución de eso que nos dolió y que no queremos volver a experimentar.

Así se resignifica la experiencia: cuando nos volvemos a subir a la vida, después de que nos caemos de ella lo más rápido que podamos.

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2 comentarios en “Cerebro de langosta”

  1. Ay, Doc… me volviste a dejar sin palabras.
    Me encuentro en una etapa en la que, definitivamente, no quiero volver a subirme a la bicicleta y, la verdad, no me veo subiéndome a una en un futuro inmediato.
    En fin, habrá otras “bicicletas” a las que me sea mas sencillo subirme de nuevo pero, hoy por hoy, esta bicicleta de la que me he caído no quiero subirla otra vez.
    Gracias por la entrada, Doc… intentaré superar mi “cerebro de langosta”.
    =)

    1. Es normal tener miedo y resistencias Soledad. Cuando estés lista volverás a subir.

      Trata de ver el proceso como una evolución, trata de apreciar que es probable que llegaste más lejos o rápido en la bicicleta antes de caerte y asimila la lección que te regaló más allá del golpe.

      ¡Abrazo y gracias por comentar!

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