Reciente mente leí una definición de ‘felicidad” que me pareció muy integral.
Felicidad es un equilibrio entre:
PLACER y PROPÓSITO.
Placer supone lo que nos hace sentir bien en este momento, por ejemplo fumar, ver televisión o comer golosinas.
Propósito implica experiencias que en sí no resultan gratificantes, pero que durante su ejecución o al concluirlas, dejan un regusto de satisfacción, como hacer limpieza, cuidar a un hijo.
La mezcla de ambos sectores genera la felicidad.